Convenio 2009-2012, ¿y ahora que?

“Cuando la explotación adopta la forma de intercambio, la dictadura adopta la forma de democracia”. S. W. Moore.

Con el Convenio Colectivo Iveco Valladolid 2009-2012 (.pdf)  ya firmado y tras los distintos debates que se han dado en la empresa y en los comentarios de un MM.CC. local (10.05.11, 10.05.11, 11.05.11) por el resultado del referéndum del pasado 9 de mayo, es hora de abrir reflexiones.

Tomando los datos de 446 votos a favor, 415 en contra y 9 en blanco, y añadiendo otros:

  • Prejubiliados que votaron: 50.
  • Trabajadores que no votaron: 210.
  • Nº de empleados que hay en Iveco: +/- 147, este nº sale aproximadamente del nº de representantes sindicales que tiene 3.

Nos sale una reflexión, si sumanos el nº de prejubilados cuya motivación para votar era cobrar los atrasos a los que tienen derecho como los operarios, los 147 empleados con la misma motivación que los anteriores. Nos sale que 197 personas votaron “SI”, y restando esta cifra de 446 nos da, 299. Esas 299 personas son operarios. Por lo tanto, en Iveco-Valladolid hay mas operarios que empleados. Alguien puede decir, pero a lo mejor hay empleados que han votado “NO”, puede ser, pero el debate es que se da por supuesto que todos los empleados han votado “SI” y así se trata en este post.

Entonces nos encontramos con la siguiente situación, se ha votado en un referendum en el que todas las personas tienen derecho al voto, cuyas motivaciones pueden ser:

  • Prejubilados: (cobrar unos atrasos).
  • Empleados: (cobrar unos atrasos).
  • Operarios: (cobrar unos atrasos, ser oficial de tercera en 2012, colaboración con la empresa,…) quienes hayan votado “SI”, y quienes hayan votado “NO”, (ritmos altos, mal pago de atrasos, imposibilidad de cobrar una paga,…).

Días antes se planteó es que el valor del voto no debería de ser igual para todos ya que el Convenio no influye igual para todos, y tras el resultado se ha esgrimido dicha razón con un razonamiento parecido a este: No todos votamos bajo las mismas condiciones, los prejubilados deciden sobre las condiciones que se aplican al resto. los empleados (entre los que se encuentran los mandos superiores) votan las condiciones de los operarios. ¿Y los operarios, no influyen con su voto a los prejubildos y empleados? Es decir, los operarios cuyo nº es mayor que el de empleados y prejubilados si hubiera salido “NO” tendría influencia sobre estos últimos, y su argumento podría ser el mismo.

Si queremos encontrar algo parecido, es el Sistema D’Hont por la que se “rige” nuestro sistema electoral. La razón es por su diseño deliberado para favorecer la creación de mayorías y la exclusión de minorías cuando no se llegue al 3% de votos. Se basa en que la circuncripción electoras para elegir el congreso y el senado es la provincia. Esto produce que la máxima en democracia, “una persona, un voto”, no sea real ya que el voto, dependiendo de la provincia puede tener mas peso o menos.

¿Debemos buscar esto con las personas? Creo que no cuando sea demostrado que el resultado no ha sido por el nº de dos grupos. ¿O nos creemos que es por eso? Entonces deberíamos de buscar sistemas  para próximos referéndun por ejemplo, tiene más valor el voto de operarios que el de empleados, ¿Por qué? ¿Porque trabajan en la línea? ¿Es mas importante trabajar en la línea que en una oficina? ¿En que proporción si el nº de empleados es menor? Y dentro de los operarios ¿cual tiene más valor? ¿Él de aquel que no hace horas extras? ¿Por qué? Estas están reconocidas por Ley.

No creo que sea las condiciones del voto lo que hay que cambiar, es lo que conocemos de nuestros sindicatos y su funcionamiento. Los dos grandes sindicatos de clase, CC.OO. y U.G.T.,no lo son en un sentido genuino de la palabra. Desde hacer ya tiempo han olvidado las exigencias de transformación radical de la sociedad y se han pasado más bien al papel de sindicatos de servicios. SerSies.

Nuestro error, el error de los trabajadores ha sido admitir el modelo de elecciones sindicales y la delegación del poder de los trabajadores en los representantes, esto ha puesto las bases en la desmovilización de los trabajadores, y que los representantes se conviertan en un colectivo cuyos intereses de la sección sindical se poone por delante de los intereses de las personas a las que representan. Esta pérdida de rumbo en Valladolid la podemos ver en la firma del 7º ERE, totalmente innecesario en una empresa que ha tenido beneficios y que al no regular mas de doce días, lo cual hubiera producido el uso de la herramienta de baja de producción recogida en el anterior convenio y en el nuevo hubiera propiciado el no uso de nuestro desempleo. Y la negociación del convenio 2009-2012 en el grupo Iveco en España, siendo en un primer momento por las federaciones de CC.OO y UGT, apartando a una parte de los trabajadores, no afiliados a ningún sindicato y los de CGT. Y acatando las máximas de reducción de costes, subida de productividad y reducción de costes.

No sería justo, sin embargo, cargar todas las culpas sobre los propios sindicatos, también tenemos culpa los propios trabajadores se nos hemos tragado el sueño de una vida que nos proporciona felicidad a través de un trabajo precario y un consumo degradado y desmedido. Pillados en la trampa de la desmovilización, del delegar y no pedir explicaciones no reaccionamos como debiéramos, no exigimos mayor dureza a los sindicatos y aceptamos, por el momento, con resignación la imparable degradación de nuestras condiciones de trabajo.

Tal vez sea hora de exigir, de controlar nuestras vidas.

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