FIAT avisa.

“Estamos interesados en Scania y MAN para reforzar nuestra posición en el sector de camiones y los autobuses”. La declaración es de Sergio Marchionne, consejero delegado de FIAT quien al ser preguntado si bromeaba, contestó: “Tanto como quienes insisten en querer Alfa Romero” asegurando que es una marca clave en el grupo italiano, que no está en venta.

Aunque insistió en que FIAT Industrial, la mitad del antiguo Grupo FIAT que controla IVECO, estaría efectivamente dispuesta a adquirir la sueca Scania y la alemana MAN, el mensaje último es invitar al consorcio alemán a que termine con las continuas declaraciones sobre su interés por Alfa Romeo o Ferrari.

Estas son las declaraciones que el Señor Marchionne hizo en el pasado Salón del Automóvil de Detroit. Un pulso entre FIAT y Volkswagen en el que FIAT avisa a VW para que cese su acoso sobre Alfa.

El mismo pulso está teniendo 13 trabajadores del Área Comercial con IVECO ESPAÑA, S.L. Más de año y medio mandando mensajes a la multinacional del grupo FIAT para que, de una vez por todas, termine la cobardía, la infamia y la ineptitud de los representantes de la empresa y de los trabajadores que firmaron un ERE extintivo.

Para Marchionne, este mes ha sido muy importante ya que la planta más importante de FIAT, la de Mirafiori en Turín, votaba el nuevo plan de productividad de la que dependía una inversión de 1.000 millones de euros y la llegada de modelos Chrysler y Jeep. “Si lo rechazan, tengo planes para llevar esa producción fuera de Italia”. Pero confiaba en el “SÍ”, como así ha sido, pues solo el sindicato Fiom se oponía.

Al igual que en Expediente de Regulación de Empleo 364/2009 firmado en el 2009 donde se acordó la extinción de 13 contratos de trabajo, solo la sección sindical de CGT se opuso. Las secciones sindicales de CCOO y UGT firmaron el acuerdo y con ello la mayor traición cometida en toda la historia del sindicalismo de PEGASO-IVECO.

Sobre el espionaje a Renault, señaló que son cosas que ocurren. “Pero nosotros no espiamos. No sé qué cosa interesante podríamos encontrar en otros”, se sonrió… Si se hace justicia, nosotros también sonreiremos; al contrario que el Sr. Marchionne, particularmente pienso que siempre se pueden encontrar cosas interesantes en otros… pero desde luego en los que no podemos confiar ni encontrar nada interesante es en los actuales dirigentes y sindicalista de IVECO en Madrid. Es lamentable que sus actitudes sean tan distinta de los sindicatos en Norteamérica. “El otro día, en una planta de Canadá, me ofrecían un estudio para mejorar productividad y bajar costes”, Sr. Marchionne dixit.

Angelines Atienza.

Mirafiori, peor que Pomigliano.

El acuerdo reciente sobre Mirafiori recalca en sus líneas generales el de Pomigliano. Como en el caso de Pomigliano, precisamente, la Fiat y los sindicatos favorables a las nuevas reglas, han revisado la reorganización del tiempo de trabajo, los turnos, las pausas, los derechos. En Mirafiori, sin embargo, creo que hay incluso un empeoramiento en un punto substancial que ha sido determinado por la salida de la FIAT de Marchionne de la Confindustria [la patronal italiana]: el que se refiere a la representación sindical en la fábrica. Con el nuevo acuerdo, no podrán estar representados los trabajadores de la FIOM [federación del metal de la CIGL, opuesta al acuerdo], la representación de la empresa se decidirá desde arriba, por parte de las organizaciones sindicales y sólo por aquellas que hayan firmado el acuerdo. Este es ya un punto de empeoramiento ulterior respecto al acuerdo de Pomigliano.

Definí el acuerdo de Pomigliano como un acto que reintroducía la dimensión servil del trabajo, un retroceso no sólo respecto a los años más recientes, sino respecto al capitalismo en su conjunto. El capitalismo también ha representado el reconocimiento de la persona en el trabajo, la superación de la dimensión servil del trabajo. Aquí, por el contrario, el trabajo vuelve a estar separado de los derechos del ciudadano, de aquellos derechos garantizados por la ley, por la constitución y la civilidad jurídica de un país.

La empresa se define en una dimensión de extraterritorialidad, como si viviese en un espacio distinto de aquel del país, de los estados, de su legislación, etc., y trata el trabajo como recurso plenamente disponible sin el reconocimiento de la subjetividad, de la dignidad de los sujetos que trabajan.

Por lo que respecta a las recientes declaraciones del candidato in pectore a alcalde de Turín, Piero Fassino, corramos un piadoso velo. Son actitudes y declaraciones que desmoralizan. En un ejemplo decisivo por lo que respecta a la civilidad del trabajo, encuentro desoladora la posición del Partido Democrático, del que Fassino es digno exponente. Esta formación, esta organización que representa una nulidad política, produce sin embargo gravísimos daños en el momento en que esta franja política, que tiene sus orígenes y raíces, cuando menos, en el mundo del trabajo, que debería ser en todo caso sensible a la dignidad del trabajo, invoca explícitamente actitudes que contradicen claramente el principio de la dignidad del trabajo y de los trabajadores.

No discuto el caso de un trabajador de Mirafiori aplastado por una situación económica en ciertos aspectos dramática, que lleve meses cobrando de un fondo de garantía salarial, con enormes dificultades para llegar a fin de mes, tal vez con una hipoteca que pagar. No discuto la elección de un trabajador al que tiene agarrado por el cuello un patrón omnipotente que puede escoger dónde ubicar su producción, si irse a Serbia o a Turquía, antes que a Turín. Que un trabajador en estas condiciones vote sí, lo comprendo plenamente. Pero un exponente político que proviene del movimiento obrero y nos sale con una declaración de este tipo que contradice cualquier principio de respeto de la persona humana, constituye un espectáculo indecente.

¿Cómo responder al “chantaje” de la deslocalización? Se responde observando lo que sucede en países como Alemania o Francia, en los que este tipo de razonamiento no tiene mucho espacio. Sindicatos y obreros alemanes han cedido en algunos puntos, han aceptado hacer algunos sacrificios, no han renunciado nunca a su dignidad, disfrutan de salarios que son un 30/40% y a veces incluso un 50% superiores a los de los trabajadores italianos, dependen de una actividad empresarial que ha jugado sus cartas no en los círculos más bajos del mercado internacional sino en un nivel alto con buenas inversiones de investigación y desarrollo, con innovación tecnológica, con una mayor dignidad de la actividad empresarial y de los sindicatos.

En Italia les falta dignidad a los empresarios y a los sindicatos. Marchionne va de americano. Se decía que la FIAT se había comprado la Chrysler y es evidente, por el contrario, que es la Chrysler la que se ha anexionado a la FIAT. La ubicación en Italia es una variable dependiente de lo que se decida en Detroit y nosotros somos una colonia.

Marco Revelli. antiguo militante del autonomismo obrero italiano y celebrado estudioso del fordismo y el postfordismo, es profesor de ciencia política en la Universidad de Turín. Sus dos últimos libros más debatidos son La sinistra sociale (una investigación muy importante sobre el tránsito del capitalismo fordista al postfordista y la evolución de las bases sociales de la izquierda) y Más allá del siglo XX (traducido al castellano y publicado por la editorial El Viejo Topo, Barcelona, 2003).

Una derrota victoriosa, una victoria precaria.

Por poco, pero ganó el estómago al corazón y el cerebro. Se celebró un referéndum en las instalaciones de FIAT en Mirafiori (Turín): el 54% dijo “Sí” al nuevo contrato, el 45% dijo “No”, y eso que la campaña mediática a favor del “Sí” fue bien intensa. Votaron 5.139 personas -el 94,6%- y ganó el “Sí” por algo más de 400 votos, y aunque ganara, es difícil de creer que quienes votaron a favor del acuerdo, lo defiendan como tal. El nuevo contrato de FIAT Mirafiori prevé, por un lado, un endurecimiento drástico de las condiciones de trabajo (18 turnos, sólo tres pausas de 10 minutos, pausa para comer sólo a final del turno, o sea, 8 horas en la cadena sin comer, 120 horas extraordinarias obligatorias), lo que explica que el “No” ganara en todas las líneas de montaje así como en las de chapado, y que el “Sí” ganara gracias a los votos de los empleados de oficina (en gran parte son jefes y forman parte de la estructura jerárquica). Por otro lado, este contrato establece un peligrosísimo precedente en las relaciones sindicales y ataca a principios fundamentales del derecho del trabajo y la Constitución. Veamos cuáles. En primer lugar, se fija la no retribución en caso de ausencias reiteradas por enfermedad o porque éstas se produzcan coincidiendo “estratégicamente” con víspera de fiesta: se introduce así, según expertos en derecho laboral, una “lógica de la sospecha”. En segundo lugar, en los artículos 1 y 2 del contrato se establece que el trabajador que acepta firmar el contrato individual queda maniatado en cuestiones de horarios, turnos, pausas y extraordinarias: no se podrá ir a la huelga por estos motivos so pena de una sanción disciplinaria que puede llegar al despido. En tercer lugar, el sindicato como organización pierde sus derechos, pues se ha excluido la capacidad de actuación de los sindicatos que no firman el acuerdo. En este caso, FIOM, sindicato del metal de la CGIL, mayoritario en FIAT, no podrá tener representación sindical. Más aún: el papel del sindicato será el de “encontrar soluciones coherentes con los objetivos compartidos” [con la empresa, ndt]. “Por consiguiente [las partes] “asumen la prevención del conflicto como un compromiso recíproco sobre el que se funda el sistema participativo”. Como si los sindicatos fueran los capataces de los propietarios.

La historia de Italia enseña que lo que ocurre en FIAT anticipa lo que ocurrirá en el resto de sectores del mundo laboral, de ahí que este referéndum se haya percibido como algo sumamente importante por sus consecuencias en el resto del país. Que se haya terminado el contrato colectivo y se convoque un referéndum -si salía el “No”, FIAT anunció que se iría de Italia, y Berlusconi se manifestó de acuerdo con la idea- para aprobar un contrato que modifica sustancialmente las condiciones de trabajo es algo gravísimo, pero ya había ocurrido en las instalaciones de FIAT en Pomigliano (el “No” obtuvo un 36%) en el referéndum que se celebró el pasado verano y se dijo que era un procedimiento extraordinario. Nada de extraordinario: lo que se teme es que este modelo de contratación basada en la atomización de los trabajadores -“o trabajas como digo yo, empresario, o al paro”- se convierta en sistema. Que el Estado italiano se convierta en una mera fábrica.

Es importante describir el marco local así como el entorno global en que se ha producido este referéndum. Cuenta Marco Revelli que en Turín vuelven a brotar, sobre todo en los barrios obreros, tiendas con vistosos carteles que dicen “Compro oro” en las que se adquiere de todo, prótesis dentales incluidas. Cuenta también que en 2010 en Turín ha crecido un 54,8% el número de embargos de viviendas, y que el 35-40% de los trabajadores del metal turineses ha recurrido durante el último bienio a la cesión del quinto del sueldo para pagar los plazos del crédito o sencillamente para llegar a final de mes. Visto con esta lupa, el valor de ese 45% de “No” es sobrehumano. Alejando el foco de Turín y centrándolo en China, Galapagos, analista económico de Il Manifesto, apunta que está a punto de estallar una “burbuja” debido a una demanda decreciente de automóviles que coincide con un aumento de la capacidad productiva tal que ha llevado al presidente de General Motors de Estados Unidos a confesar que, pese a que los estándares de seguridad aún resultan inferiores a los suyos, su grupo está estudiando la posibilidad de importar automóviles producidos en China (Il Manifesto, 14/1/2011, p. 8).

Volviendo a la escena italiana, en el centro aparece como protagonista Sergio Marchionne, Director Ejecutivo de FIAT. Para la patronal, para Berlusconi, y para gran parte del Partido Democrático en la oposición, esta figura es un “héroe”, “un capitán intrépido”, que quiere “cambiar Italia”, “modernizar las relaciones sindicales”, y que habla con “claridad y dureza”. Para el resto, un gerifalte que gana 4 millones de euros al año más beneficios en stock options que, gracias a la subida del título FIAT en Bolsa, superan actualmente los 120 millones de euros. Un manager que gana más que todos los trabajadores de Mirafiori juntos, que paga sus impuestos en Suiza y no en Italia; un directivo al que no sólo no le pasa nada si el grupo FIAT vende un 17% menos en 2010, sino que sale directamente beneficiado si machaca a los sindicatos, al aumentar el valor del título en Bolsa. Recordemos en este sentido que en el último trimestre de 2010 el título ha aumentado un 33%. (En el capitalismo financiero la baja competitividad puede significar alta rentabilidad; en el capitalismo financiero, cuando uno oye baja productividad, hace bien en estar alerta porque puede estar ante otro caso de bancarrota pilotada como el de Alitalia).

¿Cómo resistir a estos ataques? Contesta desde el campo de batalla Rajka Veljovic, responsable de asuntos internacionales del sindicato serbio Samostalni, que recuerda a los trabajadores italianos que FIAT, al hacerse con Zastava, había despedido a 1.600 trabajadores: “Al menos los trabajadores de FIAT en el mundo deben estar unidos y hay que coordinar las iniciativas de lucha. Como por ejemplo, una huelga internacional. Lo venimos repitiendo desde 1999” (Il Manifesto, 13/1/2011, p.3) . En el otro frente, el ministro del Trabajo, Sacconi, anuncia una “evolución de las relaciones industriales” y Marchionne celebra “un cambio histórico”. Pero la receta neoliberal para la gran crisis del automóvil consiste en la precarización del trabajo, y no en proyectos industriales que planteen otra movilidad, que es lo que pide el sindicato FIOM y lo que seguirá pidiendo en la huelga general que ha convocado para el 28 de enero. Los neoliberales siguen creyendo que han vencido pero subestiman el aumento de la miseria masiva y, por consiguiente, el crecimiento de la conciencia social. El 36% de “No” del referéndum en la planta de Pomigliano no se lo esperaba nadie. Todo el mundo pensaba que aquel referéndum sería un paseo para la FIAT de Marchionne, y sin embargo, no fue así. Señal de esta mayor conciencia social sería también que la intelectualidad, que llevaba años sin prestar demasiada atención a asuntos laborales, se haya volcado ahora con llamamientos -como el de Micromega– o cartas como la de los 46 economistas italianos, la de los investigadores italianos en el extranjero, la de los estudiantes de la Universidad de Roma “La Sapienza”, o la carta abierta al Presidente de la Repubblica de Rossana Rossanda.

¿Quién gana en este referéndum? En conjunto ganaron los empleados “de cuello blanco” de las oficinas, pero también es cierto que los trabajadores de las líneas y de chapa ganaron en su terreno. Ganaron los sindicatos UIL y CISL que firmaron el contrato, pero pierden consenso, pues esperaban un 80% de votos afirmativos. Gana asimismo Marchionne, que, sin embargo, sale derrotado políticamente, a diferencia de la FIOM, que sale reforzada. Empeoran las condiciones de trabajo de los que han votado “Sí” ; en cambio, los que han votado “No”, sin perder el trabajo, han ganado en dignidad y coraje.

Foro ERE Iveco-España ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

rCR