La huelga italiana desaparecida.

Manifestaciones en 18 ciudades (Padua, Roma, Milán, Cassino, Lombardía, Lazio, Veneto…) un gran nivel de adhesión de los trabajadores, el 70% del sector del metal. Junto a ellos estudiantes, pensionistas, funcionarios, asociaciones, centros sociales,… El día de la huelga el 28 de enero en Italia, entre los eventos y movilizaciones de los sindicatos de base FIOM, tenía todas las características para ser noticia . Pero acabó siendo un resumen de prensa de la RAI y de El País.

Ni uno solo de los periódicos  de mayor circulación en Italia y España han dado la noticia de las manifestaciones sindicales en primera plana. Afortunadamente, Internet y algún medio como Il manifiesto e Il Fatto Quotidiano, han dado una pequeña cobertura y  tratado de darle relieve pero nadie ha recogido la noticia. Únase lo anterior a la falta de cobertura en los créditos iniciales de los telediarios de la noche a ambos lados del mar y se verá  que se ha guardado un silencio absurdo.

Sin embargo, no solo han sido los mass media quienes no han cubierto la noticia de la huelga, también las secciones sindicales de las factorías de Iveco en España han decidido silenciarla. Las secciones sindicales de  CC.OO, UGT y CGT no han sido capaces de publicar un manifiesto de apoyo a los compañeros italianos, o de difusión de las razones que han llevado a FIOM a convocar esta huelga en solitario, contra los acuerdos de Fiat en las fábricas de Pomigliano y Mirafiori:

  • Cambios en las condiciones de trabajo en si.
  • Cambios en la “gobernabilidad” de la fabrica, o cambios en el marco de la representación-libertad sindical y de libertad de huelga de los trabajadores.

Es algo ha reflexionar entre las distintas plantillas las consecuencias de esto, y como pequeño ejemplo mencionaremos que el día 28 de Enero que estaba puesto como regulación, fue modificado como día de producción por dicha huelga.

Periodísticamente es un vacío. Sindicalmente un asunto serio y debe ser condenado. Parece que a los grandes medios y los sindicatos sólo les gustan las manifestaciones contra las corruptas clases dirigentes de África del Norte. Y no quienes cuestionan las clases dominantes que quedan relegados al segundo plano.

Desde estas líneas tenemos que seguir haciendo lo posible para tratar de dar voz real a la Iveco real, la que no aparece en los comunicados ni en los tablones.

Anuncios

Mirafiori, peor que Pomigliano.

El acuerdo reciente sobre Mirafiori recalca en sus líneas generales el de Pomigliano. Como en el caso de Pomigliano, precisamente, la Fiat y los sindicatos favorables a las nuevas reglas, han revisado la reorganización del tiempo de trabajo, los turnos, las pausas, los derechos. En Mirafiori, sin embargo, creo que hay incluso un empeoramiento en un punto substancial que ha sido determinado por la salida de la FIAT de Marchionne de la Confindustria [la patronal italiana]: el que se refiere a la representación sindical en la fábrica. Con el nuevo acuerdo, no podrán estar representados los trabajadores de la FIOM [federación del metal de la CIGL, opuesta al acuerdo], la representación de la empresa se decidirá desde arriba, por parte de las organizaciones sindicales y sólo por aquellas que hayan firmado el acuerdo. Este es ya un punto de empeoramiento ulterior respecto al acuerdo de Pomigliano.

Definí el acuerdo de Pomigliano como un acto que reintroducía la dimensión servil del trabajo, un retroceso no sólo respecto a los años más recientes, sino respecto al capitalismo en su conjunto. El capitalismo también ha representado el reconocimiento de la persona en el trabajo, la superación de la dimensión servil del trabajo. Aquí, por el contrario, el trabajo vuelve a estar separado de los derechos del ciudadano, de aquellos derechos garantizados por la ley, por la constitución y la civilidad jurídica de un país.

La empresa se define en una dimensión de extraterritorialidad, como si viviese en un espacio distinto de aquel del país, de los estados, de su legislación, etc., y trata el trabajo como recurso plenamente disponible sin el reconocimiento de la subjetividad, de la dignidad de los sujetos que trabajan.

Por lo que respecta a las recientes declaraciones del candidato in pectore a alcalde de Turín, Piero Fassino, corramos un piadoso velo. Son actitudes y declaraciones que desmoralizan. En un ejemplo decisivo por lo que respecta a la civilidad del trabajo, encuentro desoladora la posición del Partido Democrático, del que Fassino es digno exponente. Esta formación, esta organización que representa una nulidad política, produce sin embargo gravísimos daños en el momento en que esta franja política, que tiene sus orígenes y raíces, cuando menos, en el mundo del trabajo, que debería ser en todo caso sensible a la dignidad del trabajo, invoca explícitamente actitudes que contradicen claramente el principio de la dignidad del trabajo y de los trabajadores.

No discuto el caso de un trabajador de Mirafiori aplastado por una situación económica en ciertos aspectos dramática, que lleve meses cobrando de un fondo de garantía salarial, con enormes dificultades para llegar a fin de mes, tal vez con una hipoteca que pagar. No discuto la elección de un trabajador al que tiene agarrado por el cuello un patrón omnipotente que puede escoger dónde ubicar su producción, si irse a Serbia o a Turquía, antes que a Turín. Que un trabajador en estas condiciones vote sí, lo comprendo plenamente. Pero un exponente político que proviene del movimiento obrero y nos sale con una declaración de este tipo que contradice cualquier principio de respeto de la persona humana, constituye un espectáculo indecente.

¿Cómo responder al “chantaje” de la deslocalización? Se responde observando lo que sucede en países como Alemania o Francia, en los que este tipo de razonamiento no tiene mucho espacio. Sindicatos y obreros alemanes han cedido en algunos puntos, han aceptado hacer algunos sacrificios, no han renunciado nunca a su dignidad, disfrutan de salarios que son un 30/40% y a veces incluso un 50% superiores a los de los trabajadores italianos, dependen de una actividad empresarial que ha jugado sus cartas no en los círculos más bajos del mercado internacional sino en un nivel alto con buenas inversiones de investigación y desarrollo, con innovación tecnológica, con una mayor dignidad de la actividad empresarial y de los sindicatos.

En Italia les falta dignidad a los empresarios y a los sindicatos. Marchionne va de americano. Se decía que la FIAT se había comprado la Chrysler y es evidente, por el contrario, que es la Chrysler la que se ha anexionado a la FIAT. La ubicación en Italia es una variable dependiente de lo que se decida en Detroit y nosotros somos una colonia.

Marco Revelli. antiguo militante del autonomismo obrero italiano y celebrado estudioso del fordismo y el postfordismo, es profesor de ciencia política en la Universidad de Turín. Sus dos últimos libros más debatidos son La sinistra sociale (una investigación muy importante sobre el tránsito del capitalismo fordista al postfordista y la evolución de las bases sociales de la izquierda) y Más allá del siglo XX (traducido al castellano y publicado por la editorial El Viejo Topo, Barcelona, 2003).

Una derrota victoriosa, una victoria precaria.

Por poco, pero ganó el estómago al corazón y el cerebro. Se celebró un referéndum en las instalaciones de FIAT en Mirafiori (Turín): el 54% dijo “Sí” al nuevo contrato, el 45% dijo “No”, y eso que la campaña mediática a favor del “Sí” fue bien intensa. Votaron 5.139 personas -el 94,6%- y ganó el “Sí” por algo más de 400 votos, y aunque ganara, es difícil de creer que quienes votaron a favor del acuerdo, lo defiendan como tal. El nuevo contrato de FIAT Mirafiori prevé, por un lado, un endurecimiento drástico de las condiciones de trabajo (18 turnos, sólo tres pausas de 10 minutos, pausa para comer sólo a final del turno, o sea, 8 horas en la cadena sin comer, 120 horas extraordinarias obligatorias), lo que explica que el “No” ganara en todas las líneas de montaje así como en las de chapado, y que el “Sí” ganara gracias a los votos de los empleados de oficina (en gran parte son jefes y forman parte de la estructura jerárquica). Por otro lado, este contrato establece un peligrosísimo precedente en las relaciones sindicales y ataca a principios fundamentales del derecho del trabajo y la Constitución. Veamos cuáles. En primer lugar, se fija la no retribución en caso de ausencias reiteradas por enfermedad o porque éstas se produzcan coincidiendo “estratégicamente” con víspera de fiesta: se introduce así, según expertos en derecho laboral, una “lógica de la sospecha”. En segundo lugar, en los artículos 1 y 2 del contrato se establece que el trabajador que acepta firmar el contrato individual queda maniatado en cuestiones de horarios, turnos, pausas y extraordinarias: no se podrá ir a la huelga por estos motivos so pena de una sanción disciplinaria que puede llegar al despido. En tercer lugar, el sindicato como organización pierde sus derechos, pues se ha excluido la capacidad de actuación de los sindicatos que no firman el acuerdo. En este caso, FIOM, sindicato del metal de la CGIL, mayoritario en FIAT, no podrá tener representación sindical. Más aún: el papel del sindicato será el de “encontrar soluciones coherentes con los objetivos compartidos” [con la empresa, ndt]. “Por consiguiente [las partes] “asumen la prevención del conflicto como un compromiso recíproco sobre el que se funda el sistema participativo”. Como si los sindicatos fueran los capataces de los propietarios.

La historia de Italia enseña que lo que ocurre en FIAT anticipa lo que ocurrirá en el resto de sectores del mundo laboral, de ahí que este referéndum se haya percibido como algo sumamente importante por sus consecuencias en el resto del país. Que se haya terminado el contrato colectivo y se convoque un referéndum -si salía el “No”, FIAT anunció que se iría de Italia, y Berlusconi se manifestó de acuerdo con la idea- para aprobar un contrato que modifica sustancialmente las condiciones de trabajo es algo gravísimo, pero ya había ocurrido en las instalaciones de FIAT en Pomigliano (el “No” obtuvo un 36%) en el referéndum que se celebró el pasado verano y se dijo que era un procedimiento extraordinario. Nada de extraordinario: lo que se teme es que este modelo de contratación basada en la atomización de los trabajadores -“o trabajas como digo yo, empresario, o al paro”- se convierta en sistema. Que el Estado italiano se convierta en una mera fábrica.

Es importante describir el marco local así como el entorno global en que se ha producido este referéndum. Cuenta Marco Revelli que en Turín vuelven a brotar, sobre todo en los barrios obreros, tiendas con vistosos carteles que dicen “Compro oro” en las que se adquiere de todo, prótesis dentales incluidas. Cuenta también que en 2010 en Turín ha crecido un 54,8% el número de embargos de viviendas, y que el 35-40% de los trabajadores del metal turineses ha recurrido durante el último bienio a la cesión del quinto del sueldo para pagar los plazos del crédito o sencillamente para llegar a final de mes. Visto con esta lupa, el valor de ese 45% de “No” es sobrehumano. Alejando el foco de Turín y centrándolo en China, Galapagos, analista económico de Il Manifesto, apunta que está a punto de estallar una “burbuja” debido a una demanda decreciente de automóviles que coincide con un aumento de la capacidad productiva tal que ha llevado al presidente de General Motors de Estados Unidos a confesar que, pese a que los estándares de seguridad aún resultan inferiores a los suyos, su grupo está estudiando la posibilidad de importar automóviles producidos en China (Il Manifesto, 14/1/2011, p. 8).

Volviendo a la escena italiana, en el centro aparece como protagonista Sergio Marchionne, Director Ejecutivo de FIAT. Para la patronal, para Berlusconi, y para gran parte del Partido Democrático en la oposición, esta figura es un “héroe”, “un capitán intrépido”, que quiere “cambiar Italia”, “modernizar las relaciones sindicales”, y que habla con “claridad y dureza”. Para el resto, un gerifalte que gana 4 millones de euros al año más beneficios en stock options que, gracias a la subida del título FIAT en Bolsa, superan actualmente los 120 millones de euros. Un manager que gana más que todos los trabajadores de Mirafiori juntos, que paga sus impuestos en Suiza y no en Italia; un directivo al que no sólo no le pasa nada si el grupo FIAT vende un 17% menos en 2010, sino que sale directamente beneficiado si machaca a los sindicatos, al aumentar el valor del título en Bolsa. Recordemos en este sentido que en el último trimestre de 2010 el título ha aumentado un 33%. (En el capitalismo financiero la baja competitividad puede significar alta rentabilidad; en el capitalismo financiero, cuando uno oye baja productividad, hace bien en estar alerta porque puede estar ante otro caso de bancarrota pilotada como el de Alitalia).

¿Cómo resistir a estos ataques? Contesta desde el campo de batalla Rajka Veljovic, responsable de asuntos internacionales del sindicato serbio Samostalni, que recuerda a los trabajadores italianos que FIAT, al hacerse con Zastava, había despedido a 1.600 trabajadores: “Al menos los trabajadores de FIAT en el mundo deben estar unidos y hay que coordinar las iniciativas de lucha. Como por ejemplo, una huelga internacional. Lo venimos repitiendo desde 1999” (Il Manifesto, 13/1/2011, p.3) . En el otro frente, el ministro del Trabajo, Sacconi, anuncia una “evolución de las relaciones industriales” y Marchionne celebra “un cambio histórico”. Pero la receta neoliberal para la gran crisis del automóvil consiste en la precarización del trabajo, y no en proyectos industriales que planteen otra movilidad, que es lo que pide el sindicato FIOM y lo que seguirá pidiendo en la huelga general que ha convocado para el 28 de enero. Los neoliberales siguen creyendo que han vencido pero subestiman el aumento de la miseria masiva y, por consiguiente, el crecimiento de la conciencia social. El 36% de “No” del referéndum en la planta de Pomigliano no se lo esperaba nadie. Todo el mundo pensaba que aquel referéndum sería un paseo para la FIAT de Marchionne, y sin embargo, no fue así. Señal de esta mayor conciencia social sería también que la intelectualidad, que llevaba años sin prestar demasiada atención a asuntos laborales, se haya volcado ahora con llamamientos -como el de Micromega– o cartas como la de los 46 economistas italianos, la de los investigadores italianos en el extranjero, la de los estudiantes de la Universidad de Roma “La Sapienza”, o la carta abierta al Presidente de la Repubblica de Rossana Rossanda.

¿Quién gana en este referéndum? En conjunto ganaron los empleados “de cuello blanco” de las oficinas, pero también es cierto que los trabajadores de las líneas y de chapa ganaron en su terreno. Ganaron los sindicatos UIL y CISL que firmaron el contrato, pero pierden consenso, pues esperaban un 80% de votos afirmativos. Gana asimismo Marchionne, que, sin embargo, sale derrotado políticamente, a diferencia de la FIOM, que sale reforzada. Empeoran las condiciones de trabajo de los que han votado “Sí” ; en cambio, los que han votado “No”, sin perder el trabajo, han ganado en dignidad y coraje.

Foro ERE Iveco-España ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

rCR

La plantilla de Mirafiori acepta endurecer sus condiciones laborales.

Obreros aguardando el resultado de la consulta.

La mayoría de los empleados de Mirafiori, en la ciudad italiana de Turín, aprobaron el acuerdo que endurece sus condiciones de trabajo, a cambio de la inversión de mil millones de euros por parte de Fiat con su socio estadounidense Chrysler para producir hasta 280.000 Jeep y Alfa Romeo por año.

Más de 94% ( 5.119) de los casi 5.431 trabajadores votaron en la consulta durante sus turnos de trabajo del jueves a las 22:00 horas y viernes hasta las 19:30. El SÍ se ha impuesto con un 54,3 % de votos, frente al NO con un 45,7 %.

Este acuerdo introduce la posibilidad de que la fábrica funcione las 24 horas del día y hasta seis días semanales y la reducción de las pausas, además de triplicar el número máximo de horas extras hasta 120 anuales. Establece además como objetivo bajar el absentismo por debajo del 3,5 % anual, pudiendo anular las bajas por enfermedad cercanas a fiestas, descansos o puentes. Establecer sanciones en caso de ausentismo “anormal”, y aceptar el limitar las bajas por enfermedad a los casos graves (hemodiálisis, hepatitis, problemas circulatorios…) que requieran ingreso hospitalario.

Se sancionaran huelgas contra el acuerdo, limitan el derecho a huelga durante una etapa de producción total y prohíbe que haya delegados en la planta y otros permisos sindicales. Pero los salarios aumentarán hasta 3.700 euros brutos anuales gracias al trabajo nocturno y a las horas extras.

En definitiva, se endurecen las condiciones laborales en Mirafiori y Pomigliano, que en junio de 2010 votaron unas condiciones laborales parecidas y que recibió una adhesión del 62%. Logrando que con estas condiciones se amenace con socavar la seguridad laboral de los obreros que trabajan en las líneas de montaje y soldadura. Y erosionar los derechos laborales conquistados a pulso.

Referéndum en la planta de Mirafiori del grupo Fiat.

El futuro de la histórica planta de Fiat de Mirafiori, en la norteña provincia de Turín, se decidira este jueves 13 y viernes 14 con un referéndum entre los trabajadores para la aprobación o rechazo del plan de producción.

La importancia de este referéndum la podemos ver ante la postura del presidente de Fiat al amenazar con retirar la inversión de más de mil millones de Euros prevista para la factoría.  Y por parte de los sindicatos italianos (Cgil y FIOM) se espera ganar para evitar los recortes en los derechos laborales y como refuerzo a la próxima huelga general en el sector metalúrgico que tendrá lugar el próximo 28 de Enero en Italia.

Los principales puntos sobre los que van a decidir la plantilla son:

Horario de trabajo.

  • Distribuir las cuarenta horas semanales de trabajo en cuatro días de producción, con turnos de diez horas cada uno. Y tres días de descanso.

Pausa.

  • Paga de 32 Euros al mes por la desaparición del descanso de 10 minutos. Esto sería posible, según la dirección, al trabajar menos con la introducción de la nueva ergonomía.

Ingresos.

  • Aumentarían los ingresos de los trabajadores cerca 3.700 Euros brutos en pagas por el aumento de los turnos, y la posibilidad de hacer turnos extras que solo se pagaría como un extraordinario.

Normas contra el absentismo.

  • Nuevas reglas y normas contra el absentismo que actualmente tiene la factoría.

El riesgo es que en caso de que los trabajadores de Mirafiori rechacen el acuerdo, Fiat podría abandonar Italia para delocalizar su producción en países con mano de obra más barata y menores derechos sindicales, ejemplo de ello es Serbia, donde los trabajadores cobran el 75% menos que en Italia, y a donde ya sea trasladado una parte de la producción de la factoría de Mirafiori. O alternativas en Estado Unidos: desde la planta de Chrysler (de la que la Fiat detenta el 25 por ciento del capital) en Michigan. Y Canada: con la factoría de Brampton, en Ontario.

El plan para Mirafiori prevé la creación de una asociación entre Fiat y Chrysler para la producción de modelos como el SUV, jeeps o el Alfa Romeo a partir de 2012. Se contempla llegar a una producción de entre 250.000 y 280.000 vehículos al año. La fábrica ha sido siempre considerada importante para la familia Agnelli, principal accionista de Fiat, pero su papel en la producción global del grupo ha disminuido con el paso de los años con el surgimiento de otras fábricas en el extranjero.

En este referéndum quién se juega mucho son los trabajadores italianos, ya que la aprobación supondría la aceptación de la extorsión que el grupo Fiat en complicidad con el gobierno de Silvio Berlusconi, que apuntan a reducir los derechos laborales.

Italia. Los alcanzes de la extorsión del grupo Fiat.

Tras el cierre de su planta en Sicilia y del plebiscito extorsivo en su fábrica de Pomigliano (Nápoles), Fiat anunció el traslado de parte de la producción de su planta de Mirafiori en Turín –la más importante del país– a una fábrica en Serbia, ampliamente subsidiada por el gobierno de Belgrado, en la cual los trabajadores cobrarán un 75% menos que en Italia. El anuncio fue un baldazo de agua fría para el gobierno italiano y para la propia burocracia sindical, que había aceptado la extorsión de la Fiat en el plebiscito realizado en Pomigliano con la excusa de que se trataba de una concesión para asegurar la anunciada inversión de millones de euros por parte de una empresa decidida a “apostar al país”.

El traslado de varias líneas de producción a Serbia representa solamente un aspecto de la avanzada de Fiat. El presidente de la empresa, Sergio Marchionne, informó también que el nuevo régimen laboral de la fábrica de Pomigliano se realizará mediante la creación de una nueva empresa, que deberá “recontratar” a los actuales trabajadores de la planta, para esquivar de esta manera la aplicación del actual convenio colectivo de trabajo que regula las relaciones industriales en la rama automotriz. Los alcances de esa decisión fueron puestos de manifiesto por el propio Marchionne, quien dejó claro que lo de Pomigliano marca su línea estratégica y que, en consecuencia, el siguiente paso es retirar a la Fiat del convenio colectivo metalmecánico, que rige su actividad en todo el país, a partir de 2013.

Los alcances de esa medida serían brutales: implican que Fiat debería retirarse de la Confindustria–la patronal empresaria italiana– y que algo similar sucedería en el terreno de las representaciones sindicales, abriendo el terreno para la creación de sindicatos “de empresa”. La presidenta de la Confindustria le pidió a Marchionne una reunión de urgencia, en la que consiguió que la ruptura con la central empresaria fuese “postergada” dos meses, lo cual revela, en primer lugar, la situación de debilidad en la que quedaría la gran patronal italiana si Fiat rompe unilateralmente con su asociación histórica. Algo similar sucedió con los sindicatos: las centrales sindicales, que promovieron el acuerdo en Pomigliano, quedaron descolocadas con el nuevo anuncio del grupo. La creación de nuevos sindicatos por empresa liquidaría, literalmente, incluso a la FIOM. En última instancia pone en cuestión a la propia CGIL, la confederación sindical más importante del país.

Como puede verse, la extorsión de la Fiat tiene implicancias de largo alcance. No se quedaron cortos los que señalaron que lo que está en cuestión es “el conjunto de las relaciones industriales del país” . Porque no se trata únicamente de la relocalización y flexibilización del trabajo en la principal industria automotriz del país: detrás de la avanzada de la Fiat se plantea toda una línea, aún más explosiva, de “tercerizaciones” y “racionalizaciones” industriales que abrirían el terreno para un desmantelamiento del tejido industrial italiano –la industria autopartista que depende de Fiat, en primer lugar, quedaría colgada de un pincel. No por casualidad se está desarrollando, ahora mismo, un debate dentro del ramo textil en torno a la aprobación de una ley que autorizaría a colocar la etiqueta “Made in Italy” a productos que se confeccionaron mayormente en el exterior: para todo un sector de pequeñas y medianas empresas industriales, incapaces de competir con las grandes compañías que ensamblan componentes producidos en otros países, la política de los Marchionne –y los Versace, en el ámbito de la “moda”– implica un pasaje seguro a la quiebra. Bien mirado, el debate pone de manifiesto que detrás de la nueva juerga financiera con el dinero de los planes “de estímulo” estatal, con la cual algunos pretenden dar por cerrada la crisis mundial, se esconde una crisis de sobreproducción mayúscula, aún no resuelta, cuya superación requeriría un dislocamiento de las relaciones industriales en los principales países capitalistas.

Como se ve, se trata de palabras mayores. Ahora son legión los italianos que advierten que la fusión de la Fiat con la quebrada Chrysler no fue un motivo de “orgullo nacional” sino un salvavidas de plomo que empieza a mostrar sus consecuencias. En las últimas semanas, tanto Sarkozy como Merkel han salido a enfrentarse con los planes de Renault y Opel de “relocalizar” la producción en países más baratos –en el caso italiano, Berlusconi no puede decir siquiera esta boca es mía, porque el “rescate” de la Fiat no fue pagado por el gobierno italiano sino por el de Obama. Las consecuencias que todo este proceso abría para el futuro industrial italiano fueron advertidas, con precisión casi milimétrica, en estas mismas páginas, hace más de un año: “integrada a Chrysler o a GM, Fiat deberá constituir una plataforma común de producción internacional, lo que significará cerrar establecimientos en Italia y reducir los ‘costos laborales’ en la madre patria. El ‘ajuste’ que Fiat les exige a los obreros norteamericanos para cerrar la operación de incorporación a Chrysler y, eventualmente, a GM, deberá aplicarlo, inmediatamente, en otras factorías negociando con los sindicatos mayoritarios: FIOM, de Italia, y IGMetall, de Alemania. Se busca, precisamente, una ‘racionalización’ mundial de la producción. Una indicación de este curso es el anuncio, por parte de Fiat,  en su plan industrial 2010-2014, que se apresta a separar su rama automóvil del resto de sus departamentos.

Vista de conjunto, la situación italiana es la de un volcán en ebullición. En el marco de la crisis capitalista internacional, se procesa un virtual desmantelamiento industrial, un dislocamiento de las organizaciones patronales y de las burocracias sindicales –todo ello en el contexto del agotamiento del régimen político berlusconiano. La respuesta que den los trabajaores que ya ha manifestado su disposición de lucha con las ocupaciones de fábrica del verano y la resistencia a los planes extorsivos de la Fiat, en los últimos meses, es la pieza clave del rompecabezas que ofrece Italia en el cuadro de la crisis mundial.