El sindicato nos lo robaron. ¿Dónde estará el sindicato?

Ni nos domaron, ni nos doblamos, ni nos van a domesticar, JFabra.

Estará cargado de razón quien diga que el movimiento sindical o un sindicato de trabajadores debe ocuparse de las cuestiones y los asuntos laborales, y no meterse en harina política, pero a la vez debería admitir que el ámbito laboral y el ámbito político están necesariamente conectados, pues de lo contrario no podrían defenderse verdaderamente los derechos humanos, los derechos cívicos de la ciudadanía, los derechos e intereses de la clase trabajadora y sus condiciones socio laborales, frente a unos poderes fácticos incrustados históricamente en el sector financiero, empresarial, militar, policial y gubernamental.

Por ejemplo, sin el Congreso de Sindicatos Sudafricanos sería poco entendible históricamente la lucha contra el sistema de apartheid existente durante el siglo XX, organizando actos de desobediencia civil, cruentas marchas de protesta y numerosas huelgas. Obviamente, los sindicalistas sudafricanos de aquel tiempo no trabajaban en despachos y su forma de lucha no consistía en publicar manifiestos impecablemente escritos. Tampoco podían reunirse con los gobernantes y los empresarios, porque inmediatamente sus huesos irían a parar a la cárcel, a la cuneta o a cualquier descampado. Hoy, sin embargo, el Gobierno español, por ejemplo, convoca a los empresarios y los sindicatos mayoritarios para que lleguen a arreglos, aunque poco o nada arreglen tales arreglos.

De hecho, los sindicalistas lo han tenido muy crudo desde hace varios siglos. En los comienzos de la revolución industrial formar asociaciones laborales en Inglaterra constituía un delito penal y estaba terminantemente prohibido, pues no en vano los empresarios y terratenientes han tenido siempre las ideas bastante claras sobre qué y cuándo hay que reprimir. Solo cuando la fuerza de la marea obrera empezó a hacerse imparable, transigieron y toleraron ciertas agrupaciones obreras aunque dejando bien claro que no podían/debían tener influencia en la actividad y las decisiones del Estado (la minoría dominante siempre se ha creído con pleno derecho a arrogarse la total representatividad del Estado en su exclusivo beneficio). Hoy, sin embargo, los sindicatos están integrados en el sistema sociopolítico y económico de nuestro país, conversan y comen con personas poderosas e influyentes y de vez en cuando convocan a una huelga general implementada básicamente por la multitud de liberados concertados con el Estado.

A medida que creció el proceso de industrialización las condiciones de vida de los trabajadores y del pueblo fueron empeorando a marchas forzadas: el trabajo infantil fue en aumento, cada vez los salarios eran más exiguos y la jornada laboral mayor, y la clase trabajadora carecía de cualquier subsidio o amparo institucional frente al desempleo, la vejez o la enfermedad. La jornada de ocho horas, el descanso en el fin de semana, los seguros sociales y de enfermedad y otras conquistas se obtuvieron a pie de calle, entre mucha sangre, sudor y lágrimas. Eso forma parte de la historia, de una historia que no se enseña en la escuela, que nunca debería haber sido olvidada, y que también queda muy lejos de la realidad sindical actual.

Los sindicatos nacieron y se fortalecieron en la lucha desigual de los piquetes, las huelgas, las barricadas, la cárcel y el hambre. Los sindicatos no reblaron porque tenían ideales, valores, caminos y horizontes comunes. Los trabajadores resistieron porque crearon sociedades de ayuda mutua, con cajas comunes y dinero proveniente de las cuotas de los asociados. Hoy la mayor fuente, directa e indirecta, de financiación sindical son los Presupuestos Generales del Estado, más los fondos de formación provenientes de la UE y del Estado.

Los sindicatos eran conscientes de que representaban a la clase trabajadora frente a la clase capitalista y sus estructuras ideológicas, judiciales, políticas y militares. Hoy hay sindicatos que aún se autodenominan “de clase”, pero apenas hablan ya de la lucha de clases y mucho menos la llevan a cabo. Hoy la lucha de clases es considerada como una antigualla de tanto polvo que ha adquirido en un rincón del desván. Por si fuera poco, los sindicatos han caído en descrédito entre buena parte de la ciudadanía y de los trabajadores, y no se atisba la salida de tan oscuro y largo túnel.

Desde el movimiento sindical se proponía ya a principios del siglo XX la huelga general internacional a fin de detener la primera guerra mundial desde ideales pacifistas e internacionalistas. Como botón de muestra, en 1907 el Congreso Internacional Socialista de Stuttgart declaraba: “La lucha contra el militarismo no puede separarse de la lucha socialista de clases en con su conjunto. Las guerras entre los estados capitalistas suelen ser la consecuencia de su rivalidad por los mercados mundiales, ya que cada estado no desea solo consolidar su propio mercado, sino que quiere también conquistar otros, en cuyo proceso tiene parte importante la subyugación de pueblos y tierras extranjeras (…) El Congreso considera que es el deber de la clase trabajadora… luchar con todas sus fuerzas contra el armamento y militar… y rehusar abastecerlo”. El 20 de marzo de 2003 fui expedientado por la Consejería aragonesa de Educación por negarme a dar clase como protesta por el inicio del los bombardeos en la invasión de Irak. Mis alumnos y alumnas lo entendieron y secundaron, pero no hubo la menor llamada a una huelga o a la rebelión por parte de algún sindicato.

En 1889 se declara el 1º de Mayo como Día Internacional de los Trabajadores, en conmemoración de los 5 huelguistas ejecutados en mayo de 1886 en Chicago. El 27 de enero de 1977 cinco abogados laboralistas fueron asesinados por neofascistas españoles e italianos en el número 55 de la madrileña calle de Atocha. Hoy es difícil imaginar una matanza en el mundo sindical hispano, no solo porque la crispación nacional existente parece no llegar a las pistolas, sino porque tampoco se ve allí un compromiso y una lucha sin cuartel contra el ultramontanismo y el ultraliberalismo.

“Sindicato” proviene del griego y está compuesto del prefijo “syn”, que significa “con”, y “diké”, que significa “justicia”. Sindicato y sindico hacen referencia a las personas e instituciones que acompañan al ciudadano a fin de hacer justicia y que se haga justicia. Tras los primeros indicios de crisis económica, los sindicatos deberían haber salido fieramente a la calle, estar haciendo lo que en nuestras calles y plazas representa y lleva a cabo el movimiento 15M y Democraciarealya. De lo contrario, ¿para qué sindicatos aquí y ahora?

El sindicato nos lo robaron ¿Dónde estará el sindicato?

Antonio Aramayona – ATTAC Aragón.

Fuente: ATTAC.

¿Quién genera la riqueza?

“El problema es que las fábricas cierran” “Si subimos los impuestos las multinacionales se marchan” “No nos queda nada de agricultura” “Nunca podremos competir en tecnología” “¿Y si el turismo no remonta?”

Ante el abismo de la crisis, la pregunta es ¿a qué nos vamos a dedicar? La agricultura se ha reducido a golpe de Política Agraria Común, excepto los espacios súper-productivos de fertilizantes y mano de obra esclava. La industria va a menos desde las reconversiones de los ochenta, y competir con países de bajos salarios, menos impuestos y nula política medioambiental parece imposible. La construcción se ha demostrado insostenible. La prometida sociedad del conocimiento alcanza a unos pocos trabajadores en sectores específicos. El empleo de mierda generado en la última década en el sector servicios escasea. Las plazas públicas se han precarizado con la interinidad, los funcionarios han visto reducidos sus sueldos y han sido convertidos en chivos expiatorios, como si fueran los culpables de la crisis.

Otros sinsentidos se presentan en el horizonte. Las empresas siguen teniendo beneficios y los ricos son cada vez más ricos. Mientras tanto, todos y todas cotidianamente realizamos trabajos, que sin salario, contribuyen a generar sociedad y recursos. Sin grandes razonamientos, podemos deducir: uno, que las empresas se aprovechan de todo lo que producimos como sociedad sin aportar nada a cambio; dos, que para que la sociedad se reproduzca son necesarias más labores de las que se reconocen como empleo y que no reciben compensación salarial.

Los beneficios empresariales en los países “occidentales” se han basado en las últimas décadas, no en la producción de bienes, sino en la compra-venta de títulos bursátiles. En España, principalmente relacionados con el negocio inmobiliario. Al mismo tiempo, el endeudamiento de las familias mantenía el consumo ante la caída de los salarios. Esfumado el boom de la construcción y la posibilidad de endeudamiento, los rentista siguen obteniendo beneficios de la especulación de los títulos bursátiles y los “grandes empresarios” miran con avaricia hacia el negocio de las pensiones y los servicios públicos. En los años treinta, después de la crisis del 29, se promulgaron leyes para controlar los monopolios, los conglomerados y las finanzas. Por el bien común. En la actual crisis, mientras la mayor parte de la economía está en manos de unos pocos, que ni siquiera producen bienes y servicios, y además chantajean a las sociedades desde su posición de rentistas, la gran mayoría nos seguimos preguntando “¿qué empleo de mierda vamos a tener?”

La obtención de beneficios empresariales en los países “occidentales” también se ha basado en una enorme cantidad de trabajo no pagado y en la destrucción del medio ambiente. El caso paradigmático son las mujeres que dedican gran parte de su tiempo a mantener física y emocionalmente a sus allegados. Por no hablar de los inmigrantes, a merced de la explotación más salvaje por el chantaje que suponen las leyes de extranjería, que les niegan o condicionan sus derechos de ciudadanía; y el medio ambiente, recursos insustituibles tasados por los pudientes en los mercados bursátiles, malgastados o devastados para el lucro de unos pocos.

El conocimiento es hoy, un importante factor de producción de riqueza social y por ello un elemento fundamental para la extracción de beneficios empresariales, por ejemplo mediante el aprovechamiento de ideas colectivas hechas marca. Los estudiantes trabajan gratis cuando amplían el conocimiento disponible, ya sea socializándolo de manera informal, mediante su labor en empleos ocultos llamados becas, o formándose para un empleo posterior en el que utilizarán competencias que beneficiarán a la empresa a coste cero. La sociedad entera, como espacio interconectado de manera difusa, es un lugar de formación, de distribución de información y de creación. Como parte de la sociedad, aprendemos habilidades que utilizamos en los puestos de trabajo, capacidades obtenidas a través del medio social de cada individuo. Y de forma directa, las modas, tendencias y “sugerencias del consumidor” son incluidas en los procesos productivos sin que medie ni un euro: crear algo, comprar algo, es conducir la producción para la obtención de beneficios.

Si la industria está bajo mínimos es por determinadas políticas de las que no somos responsables. Si es necesario recuperar la agricultura, tendremos que fomentar modelos que ya están en marcha. Si tenemos escasa proyección en tecnología punta no es para suicidarse, porque esto no es determinante. Lo central es la cooperación social, el elemento que genera riqueza. Sin la cooperación no tendríamos capacidad para cuidar, para aprender, para inventar, para producir, etc. Si dejamos de trabajar, de consumir o de comunicarnos en Internet, es decir, de cooperar, todo se para. Sin nosotros y nosotras no se mueve el mundo. Si el capitalismo ha colonizado nuestras vidas, es nuestra vida la que tenemos que recuperar. En el momento con más riqueza de la historia nos dicen que nos apretemos el cinturón ¡Venga ya! Hoy es posible y necesario que todo el mundo tenga unas dignas condiciones de vida garantizadas.

Todos y todas generamos la riqueza. A por el gran reparto.

Reforma de la negociación colectiva.

Una reforma innecesaria e injusta que traerá pérdida de derechos, más paro y más precariedad laboral.

En el vergonzoso ASE (Acuerdo   Social y Económico) firmado en Febrero por los sindicatos CCOO, UGT la Patronal y el Gobierno, se contemplaban además de un gravísimo ataque y recorte a las pensiones públicas   otras cuestiones entre las que estaba el compromiso de los llamados   agentes sociales para reformar la Negociación Colectiva, algo que venían demandando los empresarios desde hace años.

Las cúpulas sindicales de CCOO y UGT llevan varios meses negociando a espaldas de los trabajadores y con una absoluta falta de transparencia esa Reforma a la que se han añadido otras cuestiones   como el control del absentismo laboral o el aumento de las competencias de las Mutuas.

Justo   cuando estaban a punto de   formalizar   un acuerdo, la CEOE   consciente de las enormes tragaderas de los sindicatos oficiales que habían aceptado la mayoría de los planteamientos empresariales   y   sabedores de que en último extremo el Gobierno   de manera unilateral   convertirá en ley   lo que ellos vienen demandando   presentó   una propuesta de máximos   que han   provocado la ruptura de las negociaciones y el posterior anuncio del Gobierno de que el próximo Viernes día 10 de Junio   aprobará por Decreto la   reforma de la Negociación   Colectiva.

A falta de conocer   el texto definitivo   del Decreto que el Gobierno   aprobará, nos atrevemos a adelantar   nuestra posición   ante este nuevo ataque contra los derechos laborales:

Esa Reforma no será equilibrada. Es una reforma   contra los trabajadores, que busca debilitar   la   capacidad de   negociación y   presión de los trabajadores.

– Modificará la estructura de la negociación colectiva para favorecer los intereses empresariales. Se mantendrán los acuerdos sectoriales   de ámbito nacional para establecer   la estructura general de los convenios, pero se dará prioridad a los convenios de empresa que tendrán competencias   en las cuestiones   fundamentales, y que podrán modificar a la baja   lo   conseguido en   convenios de ámbito superior.

– Facilitará el descuelgue salarial y la pérdida de poder adquisitivo de los salarios. Se darán   nuevas facilidades para   que   los empresarios alegando   causas económicas se puedan descolgar de los convenios colectivos,

– Ampliará la desregulación   y la flexibilidad laboral en las empresas.  Aumentará la   capacidad de los empresarios para modificar   la jornada, los horarios, la movilidad funcional. Los empresarios dispondrán de un porcentaje del   horario anual que podrán utilizar libremente, etc.,

– Decaimiento de los convenios. Una vez   que   cumpla la vigencia de los convenios se dará un plazo   máximo para   negociar el nuevo convenio y   si   se agota   el plazo obligatoriamente las partes se someterán a un sistema de mediación y arbitraje. Hasta ahora lo conseguido en los convenios eran derechos consolidados, algo que se perderá con esta reforma.

– Posiblemente   se   creará un nuevo modelo de contrato basura para los jóvenes. Los empresarios podrán contratar   por el salario mínimo a los trabajadores hasta que cumplan los 30 años

– Se darán a las Mutuas Patronales competencias en las enfermedades comunes y se ampliará el control y la presión contra los trabajadores que enfermen.  Los trabajadores   que se den de baja por enfermedad común sufrirán la presión y el acoso para que vuelvan al trabajo de la misma manera que lo sufren actualmente los trabajadores que sufren un accidente laboral.

Bajo el paraguas de la reforma de la negociación colectiva   se va a llevar a cabo una Reforma Laboral mucho más profunda y lesiva   para los intereses de los trabajadores que la realizada en 2010.

Necesidad de un nuevo sindicalismo.

Un taller de la Asamblea “Democracia Real Ya” de Orihuela (provincia de Alicante), acampada en la plaza contigua al ayuntamiento, ha debatido la “Necesidad de un nuevo sindicalismo”, basándose en la siguiente ponencia de José Martínez Carmona.

Hace 10 años Plataformas Unitarias denunciaba lo siguiente, lo aporto para probar que los problemas de ayer sólo se distinguen de los de hoy en su lógica agudización y evidente crisis de sistema:

“Asistimos a la precarización del empleo a todos los niveles. El estado capitalista, fiel servidor de la patronal, independientemente que el gobierno sea de derechas o de “izquierdas”, ataca las prestaciones por desempleo; generaliza la intervención de las mutuas privadas en la gestión de las prestaciones por enfermedad y accidente; organiza el saqueo, consensuado con las cúpulas sindicales, de los derechos adquiridos en la lucha, como el derecho al plus de antigüedad; introduce la discontinuidad de los contratos en los sectores de trabajo fijo; abarata y hace clandestinas la casi totalidad de las faenas agrícolas; introduce en los convenios (que firman las centrales sindicales) cláusulas de descuelgue que autorizan a las empresas supuestamente descapitalizadas a no respetar lo convenido; fomenta la generalización de los contratos precarios y legaliza las ETT (empresas de trabajo temporal); obliga a hacer horas extras por debajo de su precio, no declaradas en nómina y bajo la amenaza de no renovación del contrato si no se hacen…”

Esto lo decíamos hace 10 años.

Las razones para una Huelga General indefinida, para un choque frontal con el sistema capitalista, no sólo para frenar su ímpetu explotador, sino para impedirlo, existen desde hace muchos años.

En noviembre del 93 (hace 17 años), más de un millón de trabajadores salimos a la calle a clamar por la huelga general. El hierro estaba candente; era el momento de trabajarlo. Se dejó enfriar y, finalmente, se convocó para el 27 de enero del 94.

Las medidas antisociales acabaron aplicándose.

Dirigía Comisiones Obreras nuestro paisano Antonio Gutiérrez, el que es hoy diputado por el PSOE, es decir, el que está en el partido que diseñó aquella reforma yque ha diseñado ésta y, lo más probable, está entre los que ha inspirado el enfoque de lo que debe ser un ejemplo de huelga general asumible sin grandes daños por la patronal y el gobierno.

Muchos trabajadores tienen una profunda desconfianza en los burócratas sindicales. Saben que ese tipo de “huelga general” es una engañifaencaminada a insinuar conclusiones derrotistas. Son las huelgas que le han ganado a Antonio Gutiérrez los elogios más encendidos de la patronal, de Javier Arenas, que fue ministro de trabajo con Aznar y secretario general del PP, de Rita Barberá que le honró con una medalla honorífica de Valencia, del ex alcalde del PP de Orihuela, José Manuel Medina, que, en el 2000, lo propuso Caballero Porta estandarte del Oriol y, finalmente, del PSOE que, en el 2004, lo metió diputado donde permanece tan callado. Los que diseñan ese tipo de estrategia sindical tienen un nombre: son traidores a la causa que dicen defender. Desgraciadamente, esta conclusión no la sacan ni los partidos que se dicen “a la izquierda del PSOE”, que aún hacen carantoñas a las cúpulas sindicales de UGT y CC OO: “El éxito de la huelga general supera las previsiones”, declaró el grupo de seguimiento de IU que consideró la huelga “un éxito rotundo”, lo que no fue, en absoluto, si nos atenemos a lo conseguido: Nada; una derrota sin paliativos. El PCE continua considerando a CC OO su referente sindical.

El 18 de junio de 2010 entró en vigor el real decreto de la actual reforma laboral. La huelga general se convocó por UGT y CC OO ¡¡para el 29 de septiembre!! La misma táctica de contemporización desmovilizadora. Asistimos a los mismos resultados: la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores y la pérdida de derechos conquistados en la lucha. El gobierno de la mal llamada izquierda realiza la política económica y guerrera de la bien llamada derecha. Los sindicatos se callan. A Toxo, lo premian encumbrándolo a la dirección de la CES, Confederación de Sindicatos Europeos. Tenemos pues, que con el consenso de gobierno, patronal y sindicatos-institución…

Se facilita y abarata, todavía más, el despido.

Se alarga el tiempo de trabajo de los viejos mientras los jóvenes no encuentran trabajo. 

Se criminaliza a los parados, a los enfermos, a los inmigrantes…y se premia a los banqueros y a los mercaderes de armamento.

Se legalizan los abusos patronales…

No contentos, anuncian el pensionazo.

Los gobiernos aplican religiosamente las órdenes del Fondo Monetario Internacional (por cierto, dirigido por el tristemente conocido “sociolisto” francés Dominique Strauss Khan), en realidad instrumentos de la política económica global “de choc” impuesta al mundo por el Pentágono. Ya lanzaron mil globos sonda y mil “razones” para que la sociedad acepte el pensionazo, la jubilación a los 67 años y la subida de 15 a 20 años del cómputo para calcular las pensiones… Y como todavía les parece poco, lanzan ahora otros tantos globos sonda y justificaciones para meter el llamado copago de las visitas médicas de la seguridad social y de los medicamentos. Van a por todas. La realidad impone la NECESIDAD DE UN NUEVO SINDICALISMO Está claro que lo que se ha hecho por los sindicatos mayoritarios CC OO y UGT desde la transición no es lo que hay que hacer. Regresar al sindicalismo anterior, que los sindicatos vuelvan a ser correas de transmisión de los partidos (UGT del PSOE, CC OO del PCE), tampoco sería la solución.

El camino a seguir para construir un nuevo sindicalismo nos lo indica la derecha, los voceros de la patronal. A raíz del 1 de mayo del 2003, el editorial de La Verdad decía lo siguiente:

“Los sindicatos, que siguen siendo instituciones muy útiles para estabilizar los grandes equilibrios socioeconómicos, deben ser fieles a su esencia sociolaboral, sin inmiscuirse excesivamente en el gran debate político que corresponde a las instituciones de representación, a los partidos. La independencia y autonomía de aquellos con respecto a estos ha sido un avance que no debería admitir un regreso a aquellos orígenes inmaduros.La profesionalización de los sindicatos ha aportado, además, solidez y racionalidad al desarrollo económico. En este camino deben persistir, y obviar por tanto tentaciones impertinentes de recuperar protagonismos partidarios que pertenecen a la zona de disenso pluralista y no al territorio de los consensos que los agentes socioeconómicos deben impulsar en beneficio de la comunidad”.

Hablando en plata:

1.- A la patronal, los gobiernos, los partidos y los sindicatos-institución no les interesa que el sindicalismo “haga política”, es decir, que se autoproclame de izquierdas que elabore programas de izquierdas y luche por hacerlo realidad.La esencia de los sindicatos seria lo sociolaboral, que la derecha sitúa en el territorio de los consensos (los acuerdos), y la de los partidos, lo político, situado en la zona de los disensos (los desacuerdos).

Por lo tanto, el nuevo sindicalismo ha de actuar para acabar con el divorcio existente entre la acción sindical, la acción política y las demás luchas sociales, hoy encauzadas en cientos de organizaciones llamadas “no gubernamentales”.

La supeditación de lo político al conjunto de la actividad social liberadora de clase ha de ser efectiva. Los trabajadores no sólo tenemos problemas en la empresa, frente al patrón, sino frente a todas las instituciones de gobierno, a todos los niveles, que pretenden tener derecho a resolver los problemas de los ciudadanos con el simple aval de un voto otorgado cada cuatro años, sin derecho a revocación, y con los recortes legales, que no lícitos, que alimentan el bipartidismo antidemocrático.

Ni que decir tiene que los poderes económicos que dirigen la política en la realidad, no han sido elegidos por los ciudadanos, lo que transforma las democracias occidentales en verdaderas dictaduras de los poderes económicos.

El nuevo sindicalismo ha de alentar tantas plataformas específicas cuantas la afiliación esté dispuesta a impulsar. Con una sola cuota, el trabajador (el parado, el jubilado, el excluido…) ha de poder impulsar y participar en las actividades voluntarias que considere más afines y necesarias, y converger responsablemente en las convocatorias de tipo general, como las respuestas solidarias contra las injusticias flagrantes.

2.- A la patronal le ha ido bien la profesionalización de los sindicatos, a la que contribuyen, junto al gobierno, con opíparas subvenciones.

Por lo tanto, la profesionalización sindical que le ha ido y le va tan bien a la patronal y a los gobiernos de turno, ha de ser desterrada del nuevo sindicalismo. Los “liberados” del nuevo sindicalismo han de ser reducidos al mínimo necesario, elegidos y revocables por las correspondientes asambleas y, en ningún caso, depender de subvenciones institucionales.

Permitidme concluir con una sugerencia que puede parecer un sueño, aunque no lo es, porque se trataría de generalizar lo mejor de la experiencia del SOC, ahora SAT (Sindicato Andaluz de Trabajadores), saltando las fronteras de Andalucía…

El municipio de Marinaleda está gobernado por el sindicato SAT, el verdadero poder municipal asambleario, y no por la CUT (Coordinadora Unitaria de Trabajadores) mero brazo político legalizado en la transición para poder participar en las elecciones.

Si todas las capacidades humanas que se invierten en el intento de fortalecer proyectos políticos que no escapan de un electoralismo castrador; si todo el dinero que se invierte en intentar conseguir concejales o diputados autonómicos, del estado o europeos se invirtiese en crear la estructura básica y la acción sindical multifacética, básicamente solidaria, del nuevo sindicalismo, los trabajadores no afiliados que son la inmensa mayoría y los afiliados a CC OO y UGT cansados de estrategias burocráticas de colaboración y consenso, visualizarían como posible el nuevo sujeto liberador. La plataforma política que naciese en el seno de esa base sindical amplia, para servirla y rendirle cuentas, disfrutaría de una nueva situación para hacer posible la conquista de puestos en los parlamentos locales, autonómicos, estatales y europeos y coordinar las acciones que se libren a escala internacional, como pueden ser acciones contra las agresiones imperialistas, solidarias, de coordinación con los trabajadores de otros pueblos en lucha por su emancipación del régimen que hace de la fuerza de trabajo una mercancía sometida al mercado, es decir, a la ley de la oferta y la demanda, la ley del más fuerte, del más hábil, del más atrevido, del más… sinvergüenza,del menos escrupuloso.En resumidas cuentas, se trata de crear un nuevo sindicalismo capaz de entusiasmar y movilizar a la sociedad (jóvenes y viejos, mujeres y hombres con sus diversas tendencias sexuales), contra el egoísmo guerrero y depredador que, con su búsqueda ciega del beneficio, lanza al paro a cientos de millones de seres humanos, mata de hambre a millones de niños cada año, provoca la desaparición de miles de especies de la fauna y de la flora y ponen en peligro el equilibrio ecológico del planeta Tierra.

Creo haber expuesto suficientes argumentos que justifican la necesidad de un nuevo sindicalismo y para abrir un debate constructivo sobre el tema.

¿Indiganado?

Hoy tienes una oportunidad única para demostrarlo. Dispones de diversas posibilidades para mostrar tu descontento, pero no todas son igual de efectivas:

La abstención: no influye directamente en el resultado de la votación pero, por culpa de la Ley d’Hondt, (ley injusta y de dudosa legalidad), la abstención sí que influye en el reparto de escaños, proporcionando más escaños a los partidos mayoritarios. Además, es una mala elección porque aunque voten 4 personas y se abstengan 1.000, se tendrá en cuenta a las 4 personas que han votado.

El voto en blanco: con cada voto en blanco, los partidos minoritarios necesitan más votos para poder acceder a un escaño porque el voto en blanco se contabiliza. Por tanto, esta medida también favorecería a los partidos mayoritarios.

El voto nulo:

  • Voluntario: Participaría, al menos en parte, de la concepción propia del voto en blanco de cumplimiento de un deber ciudadano, pero incorporaría un elemento de protesta frente al régimen político, frente a alguna de las opciones electorales concurrentes o, incluso, frente a algún candidato determinado.
  • Involuntario: Producido por error o inadvertencia del elector (que, en este sentido, se equipararía a la abstención pasiva técnica).

Votar: es el medio o instrumento por el cual el pueblo manifiesta su voluntad designando a las autoridades que gobernarán.

Debemos de votar porque hemos demostrado que tenemos futuro, que debemos defender nuestros ideales sean cuales sean, debemos intentar luchar por ellos, por la libertad, además todos los votos cuentas, seas joven o no, de izquierdas o no… Debemos cambiar las cosas, un voto es una idea y si no votas esa idea que tienes pero que no la dices no sirve para nada, un voto es una forma de cambiar, de dar una opinión a favor o en contra, pero hay que tener claro que votar es un derecho que todo el mundo puede utilizar y debemos de utilizar ya que a través de esos votos podemos hacernos oír… Y podemos empezar a cambiar las cosas mañana.

Difundir la Jornada Reducida Optativa.

Estamos en una rueda: dormir, agotarse en el trabajo, consumir, despejar la cabeza (casi siempre viendo la tele) y dormir.

Nos falta tiempo para cuidarnos a nosotros mismos, a nuestros hijos y a nuestra comunidad. Nos hemos reducido a consumidores y a mano de obra, nuestro lado ciudadano se ha atrofiado. Estamos decepcionados con los políticos, a la merced de las empresas y no sabemos qué hacer, porque nunca tenemos tiempo para reflexionar y organizarnos.

El día 14 de abril de 2011 se ha creado el movimiento Jornada Reducida Optativa y dos grupos virtuales: uno en facebook y otro en linkedin. El objetivo es lograr 10.000 simpatizantes sumando los miembros de los dos grupos y los votos de “me ha gustado” al final de este artículo.

La Jornada Reducida Optativa propone la posibilidad de hacer una jornada reducida siempre que el trabajador lo desee, sin condicionantes como los hijos o estar a cargo de familiares enfermos, que es lo que dicta la legislación actual. Como indica su nombre es opcional, nadie está obligado a hacerla.

La idea fue inspirada en el informe 21 horas, del nef (new economics foundation) una fundación basada en Londres. La idea original es tener la reducción como norma vigente, pero me parece un camino demasiado radical, en cambio poder reducir la jornada de manera opcional parece una vía menos conflictiva y más realista.

Este informe demuestra como trabajando menos horas solucionaríamos diversos problemas:

  • El desempleo disminuiría, pues el trabajo estaría más distribuido entre todos.
  • El consumismo desbocado se frenaría pues el consumo sería más racional. Y esto supone reducir la presión sobre el medio ambiente y las emisiones de CO2.
  • Las personas cuidarían mejor su salud, su alimentación y sus actividades físicas.
  • También habría más tiempo para dedicar a hijos, familiares, amigos y vecinos.
  • Y con más tiempo podríamos ser ciudadanos mejor informados y más activos.

Por supuesto, dentro del contexto actual de una economía globalizada, con las empresas y países buscando ser más competitivos aumentando horas de trabajo y reduciendo nóminasesto parece ir a contra-corriente y es lo normal. Porque solo un pequeño grupo de empresas, bancos y gobiernos están sacando ventaja del sistema actual y hace falta cambiar todo esto.

Esta necesidad de cambio torna aún más importante la Jornada Reducida Optativa, lo que nos lleva al dilema del huevo y de la gallina: ¿cuál vino antes? Para cambiar el sistema necesitamos tiempo y para conseguir tiempo (reduciendo la jornada) necesitamos cambiar el sistema. No sé la respuesta, pero me da igual, seguiré luchando contra éste sistema y a favor de la reducción opcional de la jornada.

Tu apoyo es imprescindible. Haz un comentario, únete a uno de los grupos e invita a tus amigos para que también se unan.

¿Sabes que dijo el perro al hueso? Dijo: tú eres duro, pero yo tengo tiempo.

Necesitamos ayuda para la divulgar esta iniciativa.
Más información: soypati1972@ gmail.com

En cuanto se van a reducir las pensiones.

El Gobierno junto con la práctica totalidad de partidos políticos y agentes sociales (UGT y CC.OO en “representación” de los trabajadores) han encarnado los intereses de los mercados aprobando de forma conjunta la reducción del sistema público de pensiones en 80.000 millones de euros anuales. Paradójicamente, al menos una buena parte de este dinero se empleará en costear la privatización del propio sistema de pensiones a través de exenciones fiscales y otros mecanismos.

En este arranque de “responsabilidad de los dirigientes sindicales”, que han alabado Patronal, Banca y Gobierno, y que realmente es miedo, ha atenazado a dichos dirigentes y, dando la espalda a los cientos de miles de trabajadores que fuimos a la huelga el pasado 29 de Septiembre. Han decidido la peor de las rendiciones, la de aceptar la derrota sin lucha. UGT y CC.OO junto al PSOE, se han esforzado por demostrar a las instituciones financieras internacionales que no hace falta que intervengan nuestra soberanía económica para garantizar los intereses del capital privado. Con la máxima desvergüenza, demuestran a bombo y platillo que ya son ellos los que se encargan de que los ricos sean cada vez más ricos, la principal consecuencia de esta crisis.

Por el momento, los principales puntos del “Pacto de Estado” para desmantelar las pensiones públicas, cuyo principal beneficiario será la Banca y sus fondos privados de pensiones (éste es el principal objetivo del “pensionazo”, que se estaba empezando a desarrollar antes de la crisis con los famosos planes de pensiones), queda de la siguiente manera:

  • Jubilación a los 67 años con 37 años cotizados.
  • Jubilación a los 65 con 38,5 años cotizados.
  • Prejubilación a los 63 años con pérdida de entre el 24 y el 30% de la base reguladora.
  • Aumento de los años de computo para el cálculo de la base reguladora de 15 a 25 años.

Veremos que la calidad de las pensiones no se garantiza, sino que empeora:

  • El cálculo de la pensión se hará contando con 25 años en lugar de 15. En otras palabras, se “pacta” que la mayoría de los trabajadores (jóvenes, mujeres, inmigrantes, precarios…) están condenados a tener pensiones míseras y a jubilarse a los 67 años.
  • Tampoco se garantiza la “sostenibilidad del sistema”, al contrario. El acuerdo prevé revisar de forma automática el sistema cada 5 años para, en función del aumento de la esperanza de vida, ajustar automáticamente la pensión, lo cual avisa de futuros recortes.
  • Queda sin modificar el número de años cotizados necesarios para acceder a una pensión contributiva (15 años para cobrar el 50% de la base) o la pensión de viudedad, nuestros vigilantes del poder económico pueden estar tranquilos, pues queda todavía trámite parlamentario para rato. El acuerdo en la aplicación progresiva, queda de la siguiente manera en función de tu año de nacimiento:

Debemos de empezar a preguntarnos: ¿Qué conclusión debemos de sacar los trabajadores ante estos hechos si no que sus dirigentes se rinden? ¿Para qué sirvió la huelga del 29S? ¿Seguirá la mayoría apoyando a quienes perjudican sus propios intereses, los mismos que les arrebatan su dinero cotizado y sus derechos adquiridos en beneficio del mercado? Primero redujeron los derechos de los trabajadores, abarataron e hicieron más libre el despido con la Reforma Laboral… y ahora, el “pensionazo”.

Y para terminar, un sí: tu madre tenía razón. En el momento que por fidelidad sentimental a unas siglas o a un pasado común del que no queda nada, callas ante los desmanes de las cúpulas sindicales de la organización a la que perteneces, el silencio te convierte en cómplice.