Manifiesto contra las adversidades.


Me levanto cada día y miro como cambia de color el cielo al amanecer. Veo una infinita paleta de tonalidades azules que dejan paso a una luz radiante. Sentarme en mi jardín, cerrar los ojos y oler la hierba. Dejo la mente en blanco y escucho los ecos del pasado que resuenan en mi memoria. Que ellos me lleven donde quieran… aunque en demasiadas ocasiones me lleven a los acontecimientos del 8 de julio del 2009.

Me gustaría subir al campanario de una iglesia o al edificio más alto de la ciudad y gritar con fuerza “Justiciaaaaaaaaaaaa”. Sentir como los pulmones se quedan vacios. Contemplar el mundo desde la altura. Donde todo parece más pequeño…

Cuando sople el viento, buscar una llanura. Sentir el frio cortante en la cara. Mirar cómo se desplazan las nubes. Estar a merced de las corrientes de aire, al igual que mi vida profesional estuvo en manos de ineptos y sumisos. Su movilidad también es una forma de quietud.

Disfrutar de un pan cocido en horno de lecha y pensar en la caprichosa geometría de su masa y su corteza. Pero nada como una vieja canción de los años 70 para revivir las emociones del pasado.

No ser fatalista ni aceptar las dificultades como un pretexto para justificar la pereza. Como ya sabían los griegos, todo lo nuevo nace de las dificultades. Saber sacar lo mejor de mí misma y aprovechar la tempestad para aprender a navegar con más pericia.

Bañarse en las aguas frías de un gran río, como mi querido Júcar. Sentir como las emociones fluyen y se marchan hacia la desembocadura, mientras tu alma se reconforta en la orilla.

Viajar en tren y coger un destino cualquiera. Observar cómo se cruzan las vías y como cambia el paisaje. Apearse en una estación al azar y caminar como el Lázaro resucitado. A los que hablan de futuro responderle con la máxima del Evangelio de que Dios vela por todos sus criaturas.

Tener piedad de mi corazón afligido y olvidar las penas porque yo soy mucho más importante que las circunstancias…

Angelines Atienza.

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3 comentarios

  1. Muy bonito, ánimo Angelines con ese corazón no tendrás problemas, un abrazo

  2. Estaba leyendo un poema de Manuel Machado cuando un pequeño chivato en el correo del ordenador me avisó de una entrada en el Foro Ere. Tras la primera línea he sabido quien lo escribía. La inteligente ironía, el justificado sarcasmo y, en esta ocasión la melancolía, son sentimientos que maneja, creo que adecuadamente, Angelines.

    Me congratulo de leer a esta compañera, por eso me atrevo a invitarle a leer la poesía interrumpida por su post. Me atraen las dos estrofas últimas, invitan al acuerdo o al desacuerdo, invitan a la reflexión, herramienta ésta totalmente necesaria para entender lo que pasa, para entender lo que nos pasa.

    Salud.

    Todo es conforme y según.

    Yo, poeta decadente,
    español del siglo veinte,
    que los toros he elogiado,
    y cantado
    las golfas y el aguardiente…,
    y la noche de Madrid,
    y los rincones impuros,
    y los vicios más oscuros
    de estos bisnietos del Cid:
    de tanta canallería
    harto estar un poco debo;
    ya estoy malo, y ya no bebo
    lo que han dicho que bebía.

    Porque ya
    una cosa es la poesía
    y otra cosa lo que está
    grabado en el alma mía…

    Grabado, lugar común.
    Alma, palabra gastada.
    Mía… No sabemos nada.
    Todo es conforme y según.

    Manuel Machado

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