Hoy es el gran día…


Hoy es el gran día… En un momento como este, de grandes tribulaciones, en el que nadie parece haber estado a la altura de sus obligaciones, date una vuelta por ERE 364/2009 que se firmo en julio del 2009 en IVECO ESPAÑA, S.L. en Madrid.

Lo he comentado a diario en este foro y hoy te propongo a ti, lector apegado a valores como la igualdad, algo distinto. Ahora que, más que preocuparnos, nos angustia todo lo que está pasando; en el día que se reúnen los magistrados de la Sección 003 de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia, para la votación y fallo de nuestro recurso… date una vuelta por el Tribunal Supremo palacio del derecho, o acompáñame al menos a visitarlo…

Nada mas franquear la puerta a la que se accede desde la Plaza de la Villa de París hay en el vestíbulo dos personas principales que sientan cátedra. Aquí Justiniano, gran compilador del derecho y la jurisprudencia romana del siglo V; aquí Alfonso X el Sabio, autor del Código de las Siete Partidas que unificó las leyes del Reino en el siglo XIII.

Hechas las reverencias de rigor a ambas estatuas, al llegar al primer rellano, rindamos tributo al escudo del tribunal: es el haz de los fasces romanos, es el hacha que da la fuerza a esa unión, es la balanza que simboliza la equidad, es el collar de la Justicia, es el ojo que todo lo ve, representado la actitud vigilante de los jueces.

Desde ese mismo lugar, levantando la vista descubriremos a la diosa Themis en una vidriera que la representa con la espada y la balanza, ejerciendo su imperio sobre el escudo de España: el castillo, el león rampante, las barras de Aragón, las cadenas de Navarra, la granada…

Seguimos subiendo casi de puntillas, conteniendo la respiración, y descubriremos, elevando la vista, cuatro frescos ceñidos por marcos de madera. La primera figura representa a la Verdad, una mujer desnuda que deambula entre las nubes. La segunda es el ángel alado del Progreso. La tercera es el Delito, un criminal que cae a los infiernos aferrados a su puñal y su botín. Y la cuarta, la Riqueza, una mujer egoísta con un curioso animal de contorno circular a su lado.

Pero antes de que la mirada pueda detenerse en ese bicho tan especial, será el rotulo inscrito en el dintel de una puerta de madera verde el que desplazará nuestra atención “Sala 2”. Empujaremos la manivela y asomaremos la cabeza, descubriendo a la derecha el estrado y a la izquierda la doble hilera de bancos. Sólo un par de escalones y unos postes unidos por un cordón rojo, separan al público de la tarima en la que se sienta el tribunal que desde hace casi dos siglos viene entendiendo de las grandes causas penales.

Y es justo en ese momento cuando volvemos a fijarnos en el vicho, en el pintoresco, extravagante y orondo animalejo que acompaña a la representación de la Riqueza en uno de los frescos de marco de madera que nos mira desde el techo. Es un pavo real con las alas desplegadas en un inmenso abanico de casi 360 grados. Que simboliza la aspiración imposible de eternidad.

Todos hablamos de la Justicia según nos va en ella, es decir según la concordancia o discrepancia de sus resoluciones con nuestros intereses, valores y anhelos. La Justicia ha acertado y se ha equivocado. Ha logrado agarrar a la verdad por los tobillos para mostrarla en toda su elocuente desnudez y ha fracasado en su persecución por fallos propios y ajenos. Pero yo quiero pensar que siempre ha encarnado con dignidad la función jurisdiccional, observando las normas procesales, motivando las sentencias, anteponiendo el respeto a la Ley a cualquier otra consideración.

A mí me gusta comparar la Justicia con un elefante sólido y cabal que va avanzando impertérrito en medio de la maleza entre las flechas y las piedras que le van lanzando los nativos más hostiles. ¿Cuales son las principales características atribuidas a buen juez? Repasemos algunas de ellas y esperemos que les cuadran a los que hoy están juzgando nuestro recurso: “Que sea modesto…; no altivo, feroz, descompuesto, cruel… que no sea muy hablador ni se jacte de si mismo… que no sea pomposo y presuntuoso, persuadiéndose que por su propia ciencia acierta en todo… que no sea novelero, esto es amigo de hacer novedades, alterando los buenos usos y costumbres del Pueblo… que sea recatado… que no sea extremado ni singular en sus determinaciones; esto es, que no haga solo su voluntad, ni siga su propio parecer, mayormente si fuera contrario al común sentir de los Sabios”.

Está visto que no todo se pega y se contagia. Pero hoy aquí, querido lector, nos hemos acogido a sagrado en esta basílica de las leyes, templo de la razón y palacio del Derecho, resulta reconfortante apartarse unos metros para ver pasar el elefante, aparentemente cansino, pero firme y seguro en sus pisadas, primero una pata, después la otra, desplazando su inmensa mole a través de la historia.

El elefante ha atravesado la entrada de la Sección 003 de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, depositando allí a sus 11 pasajeros y se ha quedado esperándoles junto al estrado. Todos permaneceremos mudos, sintiendo que el Estado de Derecho existe, que cuando todo lo demás falla siempre queda la Justicia.

Angelines Atienza.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: