Iveco juega a la ruleta rusa con sus operarios.


 

 

Factoría de Iveco en Argentina.

 

Transcribimos una crónica de un compañero trabajador de Iveco en Argentina que relata cómo se trabaja bajo las “normas de seguridad” al otro lado del charco.

EL pasado 15 de septiembre, producto de la negligencia patronal, cayó un “guinche” en la cabeza de un trabajador contratado que terminó con 8 puntos de sutura. Ese día la indignación de los trabajadores hizo que se retiraran todos. Ninguno de los centenares de “guinches” que hay en la fábrica tienen mantenimiento porque la empresa no quiere detener la producción para hacer los arreglos correspondientes.

Este lunes 27, una cabina de miles de kilos se desprendió y cayó al suelo. Por suerte no pasaba cerca ningún trabajador. En las últimas semanas viene quedando en evidencia para todos los trabajadores la negligencia patronal que juega con la salud y la vida de los operarios, al no garantizar las medidas básicas de seguridad e higiene dentro de la planta. Esto se mostró además en que varias mulas tuvieron principios de incendio que podrían haber causado daños mayores.

Iveco por adentro

Esta mañana pasaban de nuevo las promotoras con los de recursos humanos, te daban un folleto de normas de seguridad y una tita para hacerlo más “pasable”. El “loco” Pablo se limpiaba el chocolate en la panza y se prendía del chasis en la línea que viene a full:

– Eh pablo ¿qué dice eso?

– Gilada que va a decir.

– Para estos la culpa de los accidentes es siempre nuestra, me dice el Seba que va tirado abajo del chasis, está apretado con el tiempo, tiene que poner una pieza y se le pasa el camión. Es que si paramos la línea nos cagan a pedo.

Seba fue uno de los que vioócuando se le cortó el guinche a Carlitos Acosta, un compañero contratado de montaje. 8 puntos le hicieron y estuvo como media hora en el suelo hasta que llegó la ambulancia. Cuando se lo llevaron quedó el charcazo de sangre ahí, siempre se acuerda de eso. Encima ayer mientras revisaban las mulas que están todas reventadas, en la línea se prendía fuego el piso por las chispas de la batería que hizo masa con una llave y en pintura se zafaba una cabina y se mandaba al piso. Hubo corridas de acá para allá. Hoy dice la gente que andaban dos con la cabeza parchada, cinco puntos uno, el otro andá a saber.

Es verdad lo que dice el Seba, el folletito dice que el ejemplo de negligencia es cuando una persona no pone la protección de una máquina, y el de impericia cuando un conductor de un auto elevador anda sin permiso de conducir.

Y sí, después del accidente de Carlitos, cayó el team expert a decir que el moco era nuestro, por hacer girar y girar el guinche.

“ Esos son unos perros – dice un compañero – Se vendieron a la fábrica, si estaban bien bobis de que el guinche estaba soldado así nomás. Por no parar la línea le dan un par de puntos y así queda”. En esa cae Sergio, el team, seguro viene a meternos el pecho: “eu vamos, vamos pónganse a laburar que después quieren parar la línea o se descuidan vienen los accidentes y se arman los puterios, vamos, vamos…” Lo dice porque el día del accidente hicimos asamblea y votamos abandono, pero fue hasta ahí nomás porque al otro día cayó el gremio a la fábrica. Vino Tello con los delegados, dijo que estuvo mal la medida y que van a arreglar los guinches. 150 nomás, un chiste.

“Estos guasos no tienen cara” me dice un compañero que me tiene confianza, Tello grita “¿tamos de acuerdo muchachos?”. “Si decimos que no, nos sacan cagando”, dice entre dientes un contratado de los que volvieron a entrar después de la lucha del 2008. Se acuerda de cuando estos delegados pasaban listas de los compañeros que nos poníamos al frente cuando echaron a los contratados y salieron a pelearla. Hoy andaban relocos porque a la entrada repartieron un folleto que les daba con un caño.

– ¿Y eso?

– ¡Debe ser del Bocha!

– ¿Qué dice?

– Que exijamos asamblea general y elijamos una comisión de higiene y seguridad entre los compañeros, que tenga poder de veto sobre cualquier plan y nos informe todas las semanas en asamblea. Dice también que los delegados que están ahora no hacen nada y son cómplices.

– ¡Tiene razón!

– Dice que son la agrupación mecánica desde las bases, pero debe ser el Bocha ¡Ese tenia huevos! Suena la sirena y la línea no para.

– “Deja todo así nomás”, dice un compañero

– “Más vale, vámonos a la mierda. Hasta qué hora nos van a tener. Chau hermano, nos vemos mañana…”

Hernan “bocha” Puddu fue el delegado opositor a la conducción de SMATA que se puso al frente de la defensa de los puestos de los contratados en 2008/9, cuando la multinacional echo 300 contratados, fue expulsado del gremio y la empresa Iveco intenta quitarle los fueros sindicales por medio de la justicia para poder echarlo.

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