Trabajadores de Santana deciden este jueves en asamblea movilizaciones por la falta de un plan de futuro.


Trabajador de Santana Motor.

Tras el parón vacacional en la factoría de Santana Motores de Linares (Jaen), los trabajadores se han ido reincorporando al ERE en vigor en función de cuando les correspondía, para volver todos a la fábrica a principios de este mes. Cuando han regresado a sus puestos de trabajo han continuado con el pedido de más de 426 todoterrenos realizado por Rumanía con la esperanza de encontrarse también alguno extraordinario que permita mejorar la situación de Santana Motor.

Pero no ha sido así, por lo que este jueves decidirán en asamblea que movilizaciones van a llevar a cabo, como anunciaron el pasado mes de julio. dichas movilizaciones se van a realizar ante la falta de un plan industrial que garantice el futuro y el empleo en la factoría linarense y su parque de proveedores.

La situación actual de la factoría es un ERE de 36 semanas en 2010 y a la espera de un proyecto industrial, con la vista puesta fundamentalmente en Iveco, que tiene opción de compra hasta finales de 2010 y que sigue sin concretarse, y los contactos con el fabricante ruso Tagaz, que fabrica los modelos Hyundai y los todoterrenos Tager y Road Partner.

Sin embargo, ven como peligra su futuro si se mantiene la situación, ya que en 2011 no se podrá amortiguar el descenso de pedidos y carga de trabajo con la prestación del paro que en muchos casos, trabajadores de Santana que se quedarían con tres meses para cobrar, o de empresas auxiliares que no tendrían ninguno.

E incluso se puede dar el caso de cierre de empresas como por ejemplo, Gstamp, compañía dedicada a la fabricación de componentes para automóviles, volvió a la actividad después de concluir el expediente de extinción de empleo de la compañía tras unas intensas negociaciones entre sindicatos y directiva. Ochenta, de los ciento sesenta y cuatro miembros de la plantilla, se iban a ver afectados en un principio. La cifra descendió a cincuenta y seis y, finalmente, quedó en cuarenta y dos.

Estos se vieron obligados a elegir entre solicitar bajas incentivadas con cuarenta y cinco días de indemnización con un límite de treinta mensualidades, trasladarse a otras instalaciones del grupo con contratación de dos años o concluir sus contratos para entrar en una bolsa de empleo con preferencia de colocación en cuanto se registre un aumento en la carga de trabajo.

Ocho han decidido permanecer activos, siete se incorporaron a la fábrica de Toledo y uno a la de Pamplona. Tres de sus compañeros fueron prejubilados, mientras que los cinco que se mantienen en la bolsa de empleo a la espera de poder reincorporarse en sus antiguos puestos gracias a diferentes medidas, recuperaron seis meses de subsidio. El resto, veintiséis, se acogieron a las bajas incentivadas.

Desde estas líneas esperamos que se alcance un acuerdo con Iveco o el grupo ruso Tagaz para que las cosas vuelvan a la normalidad y una zona industrial no sufra el desmantelamiento de su tejido social.

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