Panfleto repartido en Iveco-Valladolid.


Panfleto repartido en IVECO-Valladolid por miembros de la Asamblea de Trabajadores contra el capital, acompañado de dos pancartas en las que se leía: LA PASIVIDAD NOS HACE CÓMPLICES y ERES = DESPIDOS.

LOS ERES SON DESPIDOS.

NI ERES NI DESPIDOS NI CESIONES A LA EMPRESA.

El pasado 20 de abril de 2.010, la dirección y las secciones sindicales de CC.OO y UGT firmaron el quinto ERE en la factoría de IVECO en Valladolid, dicho ERE es de suspensión hasta el 31 de diciembre de 2.010. Y de extinción para 56 empleados mayores de 58 años. Saldrían mediante contrato relevo desde la fecha de la firma del acuerdo hasta mayo de 2.012. Estos 56 empleados dejarían la fábrica paulatinamente al cumplimiento de los 60 años, siendo sustituidos al cumplimiento de dicha edad por otros 56 trabajadores que han salido en este expediente extintivo y que, según algunas informaciones, volverán antes de que finalice junio del 2002 (2 largos años).

UGT ya ha mostrado qué puede pasar en un futuro al asegurar: “El excedente laboral que se pueda producir en esta negociación de los planes industriales tendrá “un tratamiento socialmente responsable”. El “acuerdo marco” (firmado por UGT, primero, y después por CCOO) es realmente la firma de “paz social y moderación salarial por dos años” pero en un marco general económico que no augura nada bueno para los trabajadores. Pero además supone un aumento creciente de la explotación, a través de las medidas de flexibilidad ya recogidas en los distintos convenios colectivos de los centros (es decir, negocian individualmente, para aislar a los  compañeros de Valladolid, de los de Madrid y Barcelona, o de los de las otras empresas que se encuentran en situaciones similares; pero aplican las medidas comúnmente, sin distinción).

Las subidas firmadas (de un 1% este año, de 1’5 % el que viene), suponen una pérdida de poder adquisitivo (la inflación ya supera estos porcentajes en este mes de junio); los contratos asociados a la productividad son despidos legalizados; la intensificación de los turnos de trabajo (la implantación del MTM-2) y de los ritmos de productividad (la empresa pretende aumentar la productividad del orden de un 88%), son medidas descaradamente antiobreras que han contado con la firma de los sindicatos mayoritarios (CCOO y UGT), y con el consentimiento tácito y la parálisis de los minoritarios (CGT no apoya el acuerdo, se lo impiden sus estatutos, pero alguno de CGT lo ve con buenos ojos porque no “es del todo malo” y por lo que sabemos este acuerdo es en parte obra del propio delegado de Valladolid que está haciendo un doble juego que ni sus propios afiliados le aceptan) y, lo que es más grave aún, con la aprobación generalizada del 90 % de la plantilla de Valladolid, que ha optado por esconder la cabeza debajo del ala, a la espera de que “a nosotros no nos toque”. Pero la realidad es tozuda: cuanto más agachamos la cabeza, más fácilmente nos la pisan los empresarios y capitalistas.

En Barcelona despidieron a 14 compañeros de manera improcedente, y tuvieron que ser readmitidos, pero la empresa no les paga y les mantiene “sin trabajo” durante la 8 horas que están en la fábrica. Ahora, pretenden despedir a un cuarto de la plantilla. En Madrid, los despidos han pasado de los 300. Aquí en Valladolid, hablaron en un principio de 140 despidos que se han quedado en 56 despedidos por el procedimiento de “bajas incentivadas” y contratos relevo. Estos relevos son como los de alta competición, como no te venga el relevo a tiempo te han dejado durante varios años sin trabajo, sin dinero y  sin paro (ya gastado en el Ere correspondiente). La estrategia ha sido perfecta: asustan con 140 despidos, los sindicatos “negocian” y el resultado es lo que se había negociado en el primer momento (hace mucho tiempo y en las altas esferas).

La cifra de 56 desempleados no nos gusta nada, ni uno solo queremos, pero es que además no hay ningún excedente de plantilla como ha dicho la empresa, pues a lo largo del 2.010 y 2.011 va a haber subidas de producción, ya que no  solo no se ha bajado la producción en estos últimos tiempos sino que se ha subido la productividad con el MTM-2 repartiendo operaciones entre los operarios de las líneas y llevando a los “sobrantes” a otras líneas, como puertas. Quizás es que todos demos por supuesto que no van a regresar los 56 en estos dos años… Ni con acuerdo ni sin él. Pero entonces la traición de los trabajadores que apoyan el ERE y de los sindicatos firmantes es todavía mayor.

¿Creemos que las distintas desidias e irregularidades que se han dado en Barcelona y Madrid no se van a repetir en Valladolid? ¿Hay alguien que no piense que este acuerdo se ha firmado muy rápido y después de reuniones a alto nivel de federaciones sindicales (CC.OO y UGT) con la dirección de Iveco en España el pasado 22 de marzo? ¿Nos podemos fiar del director de la planta de Valladolid (Ángel Rodríguez Lagunilla), de CC.OO y de UGT en Valladolid?

A lo largo de los últimos dos años hemos visto como han proliferado los Expedientes de Regulación de Empleo (ERE), en Iveco. Unos han sido suspensivos y otros extintivos con “clausula de retorno” o declarados NULOS. Las empresas están obligadas a presentarlo cuando quieran despedir o mandar a casa temporalmente a un número determinado de trabajadores (depende la magnitud de la empresa).

La idea misma de un ERE es contraria a los intereses de los  trabajadores. Que cuando la empresa “no va bien” seamos nosotros quienes pagamos, responde exclusivamente al interés de la dirección (aumentar los beneficios para los accionistas y reducir los costes de producción), olvidando la responsabilidad social de la empresa para con la población sobre la que se asienta, y, lo que es más importante, olvidando los intereses propios de los trabajadores, en cuanto tal trabajadores, en cuanto parte de su clase, en cuanto clase en sí, que nunca tienen nada que ver con los intereses de la empresa. Los intereses de los trabajadores no son nunca los intereses de la empresa.

Las secciones sindicales mayoritarias (CC.OO y UGT) presentan los ERE’s como un “mal menor” ante posibles despidos, o como un producto de la lucha de los trabajadores contra un ERE de extinción… Pero en realidad no solucionan nada. Sólo estamos viendo los primeros efectos de una crisis larga y profunda, por lo que en el futuro habrá que luchar igualmente por mantener los empleos que ahora se “salvan” con los EREs temporales.

Los EREs de extinción son en realidad despidos colectivos: se despide a una parte importante de la plantilla (o a todos) y tiene la consideración de despido procedente, lo hemos visto en Madrid y Barcelona. Es decir, que la empresa paga 20 días por año trabajado como indemnización en caso de contrato fijo, frente a los 45 de un despido improcedente o a la readmisión para uno nulo. La autorización y el acuerdo con los sindicatos oficiales (que ellos nos venden como un triunfo de la negociación) hace prácticamente imposible recurrir ante los tribunales estos despidos.

Los que más estamos viviendo son los EREs temporales, en que los trabajadores se van al paro por un periodo de tiempo. En realidad, suponen una herramienta más para aplicar la deseada “flexibilidad” para la dirección. La tan cacareada falta de pedidos no supone menores ritmos cuando se reanuda el trabajo. Al contrario, como estamos viendo en Valladolid, se está implementando el MTM-2 que, va a suponer la subida de productividad en las líneas y la creación de “excedentes de trabajadores” –te cagas. Durante un ERE temporal el trabajador cobra el paro, que es como máximo el 70% de su base reguladora durante los seis primeros meses y el 60% después. Al final el trabajador despedido, ya ha cobrado el paro durante el ERE suspensivo, el cual se descuenta del que tendría derecho, acortando el periodo de derecho.

Los “buenos tiempos” no volverán. Tenemos por delante un periodo en que los ataques a los trabajadores serán más brutales y se hace más necesario que nunca unión real, combativa y de clase. Una unión por intereses propios de los trabajadores que nada tienen que ver con los de la empresa o la economía nacional; que defienda el mantenimiento de los puestos de trabajo como reivindicación en caso de despidos o cierres, la movilización, la unificación de las luchas, la acción directa y la huelga como herramientas de lucha.

CONTRA LAS BUROCRACIAS SINDICALES VENDIDAS AL CAPITAL,

Contra la explotación, los aumentos de ritmo y los despidos,

CONTRA LA REPRESIÓN EMPRESARIAL Y LA PASIVIDAD.

Asamblea de trabajadores contra el capital, el paro y la explotación.

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