Movimientos en la alta dirección de FIAT.


John Elkann, Vicepresidente del grupo FIAT.

Un poco de historia.

En 2005, cuando John Elkann apenas tenía 29 años, estuvo a punto de convertirse en el líder de la familia Agnelli que perdió el control de Fiat un siglo después de que su tatarabuelo fundó la empresa automotriz.

Después de haber perdido dinero en cada uno de los cuatro años previos al nombramiento de John Elkann. Se decidió una mala estrategia para pagar la deuda, en lugar de usar efectivo para pagar un préstamo de 3,000 millones de euros, Fiat emitió nuevas acciones para los prestamistas. Los bancos podrían haber remplazado a la familia como principal accionista de Fiat si las empresas del holding Agnelli no hubieran usado una operación de permuta de acciones con Merrill Lynch para retener la automotriz bajo el férreo control de la familia.

Merrill Lynch, que había comprado alrededor de 10% de las acciones de Fiat, vendió la mayor parte de su participación a la familia en el momento exacto en que la empresa emitía nuevas acciones para devolver el dinero a sus prestamistas. La maniobra funcionó, lo cual hizo que los Agnelli mantuvieran su participación en 30%. La familia preservó el control de Fiat.

Aunque el canje fue legal, en mayo de 2008 los fiscales turineses presentaron cargos contra dos empresas del holding Agnelli y dos asesores de mucho tiempo de la familia por manipulación de mercado. Los fiscales alegan que las empresas (Giovanni Agnelli & C. Sapaz e IFIL Investments SpA) y los asesores Gianluigi Gabetti y Franzo Grande Stevens engañaron a los inversionistas al no revelar el acuerdo de permuta en dos comunicados de prensa emitidos previo a la transacción. Los fiscales dicen que los inversionistas hicieron subir el precio de las acciones de Fiat suponiendo que la familia podría comprar acciones en el mercado para mantener el control de la compañía.

IFIL Investments (ahora llamada Exor) es un fondo de la familia Agnelli propietario de algunas de las empresas ícono de Italia, como los diarios Corriere della Sera y La Stampa y el club de futbol Juventus.

John Elkann, quien nació en Nueva York y se crió en Reino Unido, Brasil, Francia e Italia, testificó en el juicio en noviembre de 2009.

“Son acusaciones serias, que cuestionan a una de las familias industriales más importantes de Italia y si informaron debidamente al mercado”, dice Luca D’Auria, abogado milanés especializado en delitos financieros.

El juicio es uno de una serie de desafíos que enfrenta la familia Agnelli en su base de Turín, al pie de los Alpes.

Sangre azul italiana.

Los Agnelli son una de las familias más ricas de Italia, con una participación de 59% en Exor, cuyas inversiones incluyen Fiat, medios de comunicación varios y el Juventus Football Club SpA.

Elkann quedó con el control de los activos de la familia cuando murió su abuelo, Giovanni Agnelli II, en 2003.

Conocido como Gianni, el abuelo pasó su juventud recorriendo el Mediterráneo en yate, acompañado de celebridades como Jacqueline Kennedy y Anita Ekberg. Elkann, su nieto, continuó con el estilo de vida deportivo del patriarca y recientemente se gastó 2.5 millones de euros en un yate de competición. Pero tiene poco del celo que cultivaba su abuelo por la vida pública. Calificado de serio por sus colegas, trabaja fuera del palacio neoclásico del siglo XIX que es sede de Exor en Turín y fue hogar de la familia Agnelli hasta los años 70.

Habla con fluidez inglés, francés, italiano y portugués, y aparece en público sólo por cuestiones ceremoniales. Elkann, de 33 años, fue criado por su madre, Margherita Agnelli de Pahlen. Su padre, el periodista franco-italiano Alain Elkann, se divorció de ella en 1981. El segundo esposo de Agnelli, el ex ejecutivo de Fiat Serge de Pahlen, es un conde ruso.

Elkann dedica la mayor parte de su tiempo a Exor, donde encabeza la búsqueda de inversiones. “Nos gustaría sumar exposición en mercados emergentes como India y China’’, comenta. En junio del año pasado, cuando se reunió con un grupo de periodistas para hablar de la fusión con Chrysler, Elkann llegó con el rostro serio pero con los bolsillos llenos de barras de chocolate para compartir con la prensa.

“Chrysler es una gran oportunidad y un desafío enorme’’, afirmó. “Nuestra convicción en Fiat es garantizar nuestro legado mediante el fortalecimiento del negocio automotriz”.

Elkann recibe consejo de los asesores de su abuelo, Gabetti y Grande Stevens. Gabetti, de 85 años, trabaja para la familia desde los años 70 y era presidente de los dos holdings cuando fue acusado de manipular el mercado en 2008. Grande Stevens, de 81 años, es un abogado napolitano que fue secretario del consejo de Fiat desde 1982; y antes, asesor legal de Gianni Agnelli.

En el juicio, Gabetti y Grande Stevens enfrentan una pena máxima de prisión de seis años y multas de hasta 3 millones de euros. Sus edades los librarán de cumplir la condena, pero las dos empresas, IFIL y GA Sapaz, podrían ser multadas en hasta 1.5 millones de euros.

Los asesores dicen que los comunicados de prensa de agosto no eran engañosos porque los gerentes de la empresa no habían tomado la decisión de comprar las acciones de Fiat. “Uno no espera que le pase esto al final de su carrera, pero confío en que todo se va a aclarar”, dice Gabetti.

En la apelación, los jueces redujeron las multas para las compañías, asesores y un tercer ejecutivo, de 16 millones de euros a 6.3 millones. Pero la Suprema Corte italiana emitió un fallo final sosteniendo las penalidades administrativas por violar reglas del mercado.

Mientras las compañías de los Agnelli enfrentan juicios, la familia también lidia con una disputa sobre la herencia. La madre de Elkann ha demandado judicialmente a Gabetti y Grande Stevens por, supuestamente, ocultarle activos de su padre, Gianni Agnelli.

En junio de 2007, los líderes de la familia, que son más de 200, rompieron con la madre de Elkann en una carta que fue reproducida por los diarios italianos. La misiva, firmada por las cuatro hermanas de Gianni Agnelli, expresaba su apoyo a Gabetti y Grande Stevens.

Elkann, que no firmó la carta, le dijo a la agencia de noticias italiana Ansa que el juicio iniciado por su madre lo sorprendió y le dolió.

Así se hace un ceo.

John Elkann mostró interés en el negocio familiar antes de graduarse en ingeniería industrial y gestión del Politécnico de Turín. “Ya estaba pensando en la tarea que iba a desempeñar”, cuenta Grande Stevens.

En 2004, Elkann se casó con Lavinia Borromeo, cuya familia es dueña de las islas Borromeo en el lago Maggiore. Tienen dos hijos: Leone, de tres años, y Oceano, de uno.

Gianni Agnelli eligió a Elkann, su nieto mayor, para legarle las riendas de la empresa. El único hijo de Gianni, Edoardo, falleció en 2000 en un aparente suicidio, y el hermano menor de Elkann, Lapo, de 32 años, casi muere de una sobredosis de drogas en 2005. “Gianni decía que tenía que haber un líder en la familia y estuvo en lo cierto al elegir a John”, comenta Grande Stevens. “Es muy serio y está bien preparado”.

En 2003, Elkann heredó la crisis de Fiat. “(La empresa) estaba bajo tanta tensión que no se descartaba una quiebra”, señaló Gabetti en un testimonio en 2006.

Para 2005 vencía el préstamo por 3,000 millones de euros, con lo cual la familia podía perder el control de Fiat. En lugar de pagarle a los bancos en efectivo, Fiat planeó darles acciones y convertir el préstamo en una participación de 27% de Fiat. IFIL se quedaría con 22%.

En julio de 2005, elaboraron un plan para que la familia mantuviera el control de Fiat. Grande Stevens dijo a los ejecutivos de Merrill que quería reescribir un contrato de permuta de acciones entre el banco y el holding Agnelli. Los Agnelli habían apostado a que la acción de Fiat (que había tocado su mínimo de 4.53 euros en abril de 2005) iba a subir. Merrill le pagaría a la familia una suma basada en la diferencia entre un precio base de 5.50 euros y el precio que alcanzaran los papeles para diciembre de 2005. Para que Merrill pudiera hacer una buena diferencia había comprado 90 millones de acciones, o 10% de Fiat, a partir de abril de 2005.

El nuevo contrato cambiaba la forma en que Merrill iba a pagar a los Agnelli. La familia iba a comprar 82.25 millones de acciones de Fiat, exactamente lo suficiente como para elevar su participación a 30%, a 5.60 euros por acción.

En julio y agosto, los inversionistas hicieron subir 24 % las acciones de Fiat por la especulación de que la familia iba a comprar acciones para conservar el control. El 23 de agosto, la autoridad reguladora, advirtiendo la subida de las acciones, pidió explicaciones a las dos empresas holding de los Agnelli, GA Sapaz e IFIL.

En respuesta, Gabetti y Grande Stevens redactaron los comunicados de prensa difundidos por ambas firmas. El de IFIL decía que la empresa intentaba retener el control de Fiat, pero que no había instrumentado ninguna iniciativa.

El 15 de septiembre, las dos compañías informaron que habían aprobado el canje de acciones con Merrill. Tras la información de que los Agnelli no iban a salir a comprar acciones al mercado, los papeles de Fiat se desplomaron. Cuatro días después, las empresas y Merrill ejecutaron el cambio de acciones conforme a lo pactado.

En la batalla judicial de Turín, los asesores negaron haber engañado a los inversionistas, alegando que el acuerdo con Merrill no fue aprobado por las compañías holding hasta el 15 de septiembre, después de que ambas ya habían emitido sus comunicados de prensa.

Los italianos van por EU

El CEO de Fiat, Sergio Marchionne, ahora quiere transformar Chrysler, que en 2008 perdió 16,000 MDD. Su idea es lanzar modelos Chrysler con motores Fiat, más eficientes en el consumo de combustible.

Para fines de 2010, Marchionne espera vender el Fiat 500 en EU y ha anunciado que lo fabricará en México. Aaron Bragman, analista de la consultora estadounidense IHS Global Insight, pronostica ventas de 40,000 a 50,000 unidades para el 500 en el primer año.

Aunque Fiat reviva Chrysler, John Elkann podría verse obligado a vender o a fusionar al fabricante de autos italiano con alguna otra compañía, dice Gregor Claussen, especialista en venta bursátil en Commerzbank AG, de Francfort. “Que la familia comparta un poco el poder parece necesario para la supervivencia”, apunta.

Seis años después de haberse hecho cargo del liderazgo de la dinastía, los problemas de John Elkann son muchos. Mientras las compañías se defienden en los tribunales, él confía en Sergio Marchionne para que convierta Fiat en un competidor sólido y rentable.

Si eso requiere que los Agnelli cedan el control de la automotriz a través de una venta o una fusión, Elkann dice que la familia está dispuesta a hacerlo.

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