Análisis de la situación actual de los trabajadores de Iveco.


Desde mi perspectiva hay un claro déficit ideológico en la lucha de los  trabajadores de Iveco, aunque no sólo de ellos. Los sindicatos están jugando un papel de mediación social ante los efectos de la crisis que desmoviliza enormemente a la clase trabajadora. Imaginar este cuadro macroeconómico con la derecha en el gobierno, es relativamente fácil para entender que no le habríamos dado el mismo tratamiento a la crisis. Los paños calientes tendrán su culminación en los próximos pactos sociales que inevitablemente se firmarán. Nadie hablará de los sacrificios de la clase trabajadora en este período, nadie se atreverá a pedir cuentas pasadas ni a condicionar las del futuro.
Aguantaremos hasta que el capital vuelva a estabilizarse y tal vez nuevos desarrollos  tecnológicos nos arrastren de nuevo a producir para que se siga alimentando el consumo. Es decir otra vez a lo mismo pero con nuestro presente y nuestro futuro a medio plazo hecho polvo.

Pero no quiero ir por ese camino. Sé demasiado poco. De lo que quiero hablar es de algo que ninguno de nuestros centros ha sacado a la palestra: tres centros en proceso de expedientes de regulación, con un mismo interlocutor de la multinacional y cada uno negociando sus miserias locales. ¿Cómo es posible no haber vuelto a juntar fuerzas en un comité ínter centros? ¿Tanto nos diferenciamos? ¿No nos damos cuenta que esto es  la guerra de todos contra todos? Se está imponiendo una lógica de la individualidad, una lógica del sálvese el que pueda, de verdadero tinte amarillo. Es la negación de lo colectivo que mete directamente en crisis la esencia del movimiento de los trabajadores y por tanto su derrota. La defensa individual del trabajo está convirtiendo a los demás compañeros en enemigos.

El posibilismo cierra caminos de entendimiento y unión colectiva contra todo intento de unir el destino individual al destino de todos. Si en el horizonte de nuestra lucha sindical estuviera realmente la defensa de los derechos de los trabajadores, éstos habrían estado claramente mejor defendidos en un frente común de unidad de acción.
Ha sido patético ver nuestra lucha atomizada, cada uno por su lado eligiendo su ritmo y su momento. Nada de confluir fuerzas, al contrario, se han evitado .Esto sólo es posible por un enorme protagonismo de las burocracias sindicales. Estoy seguro que la tendencia natural de todos los que formamos Iveco estaría en buscar fuerza en la unidad de lucha porque evidentemente la fuerza de la multinacional no es cualquier cosa.

Madrid ha arrancado un mal acuerdo. CCOO ha de venderlo como sea, pero es un mal acuerdo y los militantes más honestos no podrán dejar de reconocerlo. Entre otras cosas porque las garantías de futuro no están nada claras y estas garantías no se consiguen sólo firmando papeles. La complejidad de los acuerdos tienen por otra parte un efecto terriblemente antidemocrático por falta de transparencia y simplicidad . Las garantías se consiguen con la fortaleza de la movilización presente y con la potencialidad de la futura.

Valladolid ha salido por peteneras. Garantizar el futuro abriendo un boquete en la unidad de los trabajadores y  descabalgando mientras estás al trote de las movilizaciones no parece la mejor manera. Sobre todo el incumplimiento arbitrario de los acuerdos con la empresa, lo cual es una demostración clara de la debilidad con que se afrontan esos acuerdos ¿qué hace pensar que se harán cumplir acuerdos después de haber transgredido los anteriores? Unidad de clase, solidaridad, igualdad y este tipo de conceptos no parecen las herramientas utilizadas por los compañeros de la UGT.

Barcelona está en suspense. A trancas y barrancas, muy dolidos por el efecto de deslocalización al llevarse el producto a fabricar fuera de nuestro país, no nos queda  más remedio que seguir rechazando el expediente de regulación. Mis dudas tengo en cuanto a la convicción para seguir aguantando esta posición. Las federaciones sindicales están jugando por los pasillos institucionales sin saber muy bien qué comprar y qué vender. La arbitrariedad en la aplicación de criterios y acuerdos por parte de la empresa es el denominador común. Lo cierto es que con el producto actual y sólo con él, cerramos a medio plazo. Se está empleando demasiado esfuerzo en las negociaciones de pasillos y eso nos tiene debilitados.

El elemento común de exigir un plan industrial para los 3 centros era y es vital. No podemos hacer el juego de esta manera a la multinacional. Nos está utilizando de carne de cañón para conseguir dinero público, nos tiene secuestrados en esta estúpida paradoja de que cuanto más implicamos a nuestros políticos, más posibilidades tienen de conseguir dinero. Nuestro cierre de filas contra los expedientes hubiera abierto y abriría todavía brecha en esa malévola  estrategia.

Esperemos recuperar terreno perdido.

Paco Garcia.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: